Escenario. En el Teatro Alianza Uruguay-Estados Unidos

Casa con dos puertas, mala es de guardar, de Calderón de la Barca

Como en el caso de «Don Gil de las calzas verdes» de Tirso de Molina, la trama no resiste la observación de que, con una pizca de sinceridad y otro poco de soltura, todos los equívocos se habrían desvanecido antes de concluir el primer acto.

Como era de esperar, hay dos parejas de enamorados, hay pícaros, doncellas y criadas.

Hallamos también la versificación pesada de los malos momentos de Calderón, con algunos fragmentos de dudoso ingenio que sobrevivieron en esta versión de Eduardo Marzoratti, como el intercambio «Don Félix: «… si a Nise un tiempo amé/ no fue amor, ensayo fue/ de amar tu luz singular, que para saber amar/ a Laura, en Nise estudié», a lo que Laura replica «pues amor para ser sabio / no va a la Universidad/ porque es de tal calidad / que tiene sus libros llenos /de errores propios y ajenos;/ y así en su ciencia verás/ que los que la cursan más /son las que la saben menos»; o, lo que es peor, aquel «Calabazas: Y está bien encarecido/ porque yo soy un Cupido. Silvia. Cupido somos tú y yo. Calabazas: ¿Cómo? Silvia: Yo el pido y tú el cu».

Todo empieza y termina con la casa con dos puertas, que no se demuestra tanto mala de guardar como propicia a equívocos; pero creemos que las dos puertas y los lugares ocultos debieron existir físicamente, en forma más clara que la ofrecida por la escenografía de Alvaro Bonaglia. Posiblemente, dadas las dimensiones de la sala, no se podía hacer mejor; lo cierto es que se pide demasiado a la imaginación del espectador. Aunque no llegamos a convencernos del todo de la necesidad de esta exhumación, la obra resulta grata, en especial por la buena dicción de verso y las actuaciones de Alejandro Martínez como el pícaro Calabazas y Stefanie Neukirch en el papel de Celia.

CASA CON DOS PUERTAS, MALA ES DE GUARDAR, de Pedro Calderón de la Barca, en versión de Eduardo Marzoratti, con Carlos Schulkin, Magdalena Long, Josefina Trías. Rafael Beltrán, Tania Feurich, Stefanie Neukirch, Alexis Savia y Alejandro Martínez. Escenografía de Alvaro Bonaglia, vestuario de Diego Aguirregaray, música de Carlos García, iluminación de Sebastián Marrero, dirección de Elena Zuasti. En teatro Alianza, sala 2, Paraguay 1217, tel. 9081963, estreno del 29 de mayo.

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