Neuronas y Neurosis

TAL CUAL

El frío parece ser el detonante para abrir la temporada televisiva. Los canales ya se vacunaron o tomaron antigripales y se han atragantado de tanto refresco revitalizador. Es, sin embargo, muy pronto para ver si cruzan el invierno con la aceptación de sus televidentes. Las tandas, por su parte, están mostrando que las facturaciones han crecido, se hacen largas, tediosas, odiosas, perniciosas por la sobrecarga y porque esto tiene como consecuencia que lo mucho no implica que se vea y se distingan los mensajes.

Televisión Nacional superó el preconflicto de programas nacionales, los que siguen todos, y está afirmando la presencia del cine y las seriales, donde hay varias de ellas, de la BBC, que merecen quedarse, desde «Robin Hood» a «Testigo silencioso».

Teledoce mantiene el éxito de Marcelo Tinelli y «Showmatch» mientras «Lalola» sigue también con su público no exigente y tiene todavía tiempo para mantenerse sin aburrir. Hay esperanzas de que «Por amor a vos» logre adhesiones firmes y permanentes, cuestión que todavía no se ha reflejado en las mediciones.

Monte Carlo TV Canal 4 inició sus avisos de lo que vendrá. Ahí, por ejemplo, tendremos otro año más de «Susana», que atrapa rating pero que tiene también cansados a muchos. Como es tradicional, sus objetivos son la retrasmisión de programas venidos de Argentina, por lo que siempre alguien cae.

Canal 10 Saeta parece aferrada a la idea de muchos ciclos nacionales pero de corta duración, quizá para no quemar a los conductores o porque las ideas se gastan rápidamente.

Tiene sus dos programas de preguntas, «Tiempo Límite» con Víctor Hugo Morales, que es soportable por la liviandad que se hace cómplice de nosotros, y «Qué dice la gente», el familiero de Humberto de Vargas, animado pero pobretón en los premios porque se hace mucha alharaca con un premio de mil dólares, que son poco más de 19.000 pesos, lo que cuesta, muchas veces, un minuto de publicidad y nada más.

Trajo como gran novedad una comedia española, «Escenas de matrimonio», donde el humor suena a envejecido pero tiene la virtud de no ser zafado. Los actores, por ahora, cansan menos que sus pares porteños.

Quizá lo más válido esté en «(SIC) Alguien lo dijo», que va por su segunda semana, con Cecilia Bonino, que supo estar en «Zona urbana» y hacer también radio en El Espectador. Este esquema tiene su ingenio: el manejo de frases hechas, de uso habitual, pero confrontadas a distintas situaciones que resumen si hay sustento real para esos dichos. En el caso del jueves 5, la cuestión planteada fue «La familia es lo primero». El resultado fue un programa muy bien armado, bien manejado por la conductora, sobria, calma, sin divismos.

Podría criticarse que se utilizó material nacional y otro logrado en Buenos Aires, como el caso de los dos argentinos que quieren formar su familia. Pero no es cuestión que anule el resultado general, más aún cuando uno de los bloques tuvo su centro en el fulero ejemplo de una beba secuestrada, cuya madre estaba detenida en el pozo Banfield, duro local de torturas en Buenos Aires, en la época de Jorge Rafael Videla, y que puso una gran cuota de dolor en esa chica que crece con una familia adoptiva, luego sabe la verdad y comienza a dividirse en esa vida, quizá mal resuelta porque dejó atrás a los parientes biológicos y nunca logró adaptarse a las abuelas aquí en Uruguay. O ese ya pavoroso encuentro con una anciana que hace 20 años vive en un residencial y ningún pariente ha visitado; ni siquiera su hijo, con el que habló una vez y le prometió que iría a verla pero no se apareció, probando que la familia para ese buen señor no es lo primero.

Ninguno de los casos fue trabajado con un fin melodramático ni tramposo por más que deje en su final un sabor muy amargo, vale aclarar.

Estuvo, también, el lado de ese familión, un matrimonio con once hijos, que aparece como ejemplo de unión y entendimiento. Por supuesto, los padres de la familia no viven en asentamientos irregulares ni por debajo de la línea de la indigencia, grupos que suelen ser los que más procrean. Por lo visto, un buen pasar ayuda mucho y eso, aunque sea una minoría, puede animar y lo mostrado se acepta.

Bonino, por tanto, sola, parece ser una muy buena comunicadora, pregunta poco pero con rapidez para armar la situación.

Lo que se le puede criticar al programa es el trabajo del armado visual, bien en su contenido fotográfico pero estropeado por excesivos barridos blancos sin ton ni son. Que dure, es nuestro deseo.

Habrá que esperar un tiempo más para saber cuáles son todas las cartas de los canales que ahora parecen estar repartiéndose en el autobombo de la cobertura de los Juegos Olímpicos en China.

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