LA OFENSIVA DE LA FRIVOLIDAD POSMODERNA
En el decurso de su milenaria historia, el ser humano ha vivido obsesionado por creer en algo superior a sí mismo, alguna entidad o persona que, por sus cualidades mágicas o por su intrínseca sabiduría, fuera capaz de guiarlo o de compartir su peripecia vital.
Se sabe que, en el principio, el hombre primitivo creía en la naturaleza y sus distintas manifestaciones, a las cuales asociaba con dioses y otras criaturas místicas.
Los primeros cultos religiosos de los que se tiene referencia, confirman esta primera identificación del ser humano con la divinidad, con algo que trascendía a su racionalidad, le inspiraba temor, respeto y hasta admiración.
También se comenzó a valorar la experiencia como primordial fuente del conocimiento y la sapiencia de los ancianos como síntesis del saber acumulado, que ellos solían transmitir mediante la narración de historias y representaciones simbólicas.
Esa traumática peripecia de búsqueda indujo a la humanidad a conformar auténticos sistemas o teogonías, cuyo centro era la espiritualidad.
Nutriéndose de la teología y hasta de la mitología, esas creencias perduraron en el tiempo y sobrevivieron hasta el presente, no ya como cultos religiosos, sino como leyendas incorporadas al imaginario colectivo.
Sin embargo, en el siglo XX, instituciones consideradas pilares de la cultura occidental, como la Iglesia, la familia o la escuela fueron perdiendo poder, por el dramático proceso de fragmentación social que azotó particularmente a las naciones periféricas.
Como respuesta a esta situación, entre las décadas del ochenta y el noventa del siglo pasado, emergió una corriente denominada New Age.
Este movimiento pseudo filosófico proponía básicamente- reunir, en la misma bolsa, conocimientos esotéricos, ocultismo, filosofías orientales y occidentales, metafísica, terapias alternativas, religiones varias, ciencia y todo lo que pudiera sonar exótico y trascendental.
En una sociedad vacía de referentes y ávida por creer en algo, que ya comenzaba a nutrirse de la frivolidad globalizada y de los digeridos mensajes de la subcultura mediática, el nuevo «paradigma» comenzó a imponerse.
En ese contexto, afloraron los «gurús» posmodernos, que predican tener la solución a los problemas espirituales de la humanidad, mediante métodos muy similares a los utilizados por sus antepasados de la Edad Media.
Estos falsos profetas sustituyen las pócimas y objetos mágicos por libros, donde supuestamente está contenida toda la información necesaria para alcanzar la plenitud, masticada, digerida, explicada y condensada, en formatos breves y amenos.
Gracias a estos «manuales de autoayuda», como se les suele denominar, uno ya no debería preocuparse por leer esos engorrosos textos religiosos y filosóficos que nos recomendaban en los cursos secundarios.
Basta con comprar un puñado de los «obras» de estos nuevos «maestros», para obtener la sabiduría sin tener que pensar ni cultivarse demasiado.
A nivel mundial, pululan los referentes de la literatura de autoayuda. Sin embargo, en la mayoría de los casos, esos productos sólo ayudan a sus autores, quienes obtienen jugosos beneficios económicos por la venta de ejemplares y auspicios publicitarios.
En nuestro país, el líder indiscutido de este género es el cardiólogo Walter Dresel, devenido, a la sazón, en gurú de la autoayuda.
El mencionado galeno, un destacado facultativo en su ejercicio profesional, comenzó a fines de los años noventa a explotar este lucrativo negocio, que, al parecer, aún no pasa de moda.
Hombre leído, no cabe ninguna duda, el médico comenzó a escribir libros muy similares a los grandes bestsellers del género provenientes del exterior.
Con ello logró, compitiendo exitosamente con productos similares de origen foráneo, posicionarse en los primeros puestos del ranking de ventas local.
Al igual que sus títulos precedentes, «El espejo del alma», el nuevo manual de «reingeniería personal» del cardiólogo, es un libro en el cual uno puede encontrar todo lo necesario, según el humilde facultativo, para cambiar su vida y obtener el éxito total, en todos los niveles.
En una época en la cual no está de moda pensar demasiado, Dresel nos ofrece revelaciones trascendentales, recomendándonos mantenernos distantes de lo que nos hace mal y evitar la reiteración de los errores cometidos en el pasado.
En el colmo de la obviedad, el autor nos sugiere practicar aquellos métodos que nos permitieron hacer las cosas bien y soslayar todo aquello que nos condujo al fracaso.
Aprovechando su innegable nivel cultural y su habilidad para parecer afable y sabio como un anciano de tribu, el profesional mixtura elementos de diversas corrientes psicológicas, de algún culto religioso oriental, que siempre queda vistoso, del marketing, de la sociología y de toda disciplina que resulte funcional a su propósito de llenar páginas e impresionar al lector.
El incondicional consumidor de este tipo de material vacío y de nula calidad literaria, encontrará exactamente lo que busca: más explicaciones obvias de cómo encarar su vida, que reiteran las pontificales recomendaciones de exitosos libros anteriores del prestigioso cardiólogo.
Desafortunadamente, la fórmula sigue funcionando y el negocio mantiene su auge, para la exclusiva autoayuda de los oportunistas cultores de este subgénero.
(Editorial Planeta)
Compartí tu opinión con toda la comunidad