La vida en proceso y mucho más
La idea merece todos nuestros plácemes, porque rescata de los anaqueles de las bibliotecas el sentido político que supo tener el teatro clásico griego y destaca, de paso, el sentido político de todo teatro, ya sea por acción o por omisión.
Las trasposiciones de las leyendas doradas a los grandes conflictos de nuestros días, a los escándalos lacerantes de la exclusión, la desigualdad y la pobreza, son un mérito en sí mismo que alcanza a justificar toda la empresa.
Mas, como sucede a todos los seres vivos, creemos advertir en el arte que contiene «Antígona Br» la vida en proceso; nos parece que su paso por el teatro São Pedro es una etapa más, un gran paso adelante en la historia, quizás aún inconclusa, de su realización; pero tanto la música como la coreografía, con un acabado muy preciso, anuncian un futuro prometedor.
Un poco por nuestra dificultad en la comprensión del portugués y otro poco por nuestro desconocimiento de las religiones populares, no encontramos una clara articulación, en todos los puntos, de la historia clásica de Antígona con la historia de ayer y de hoy del negro en Brasil; pero aún así, aún sintiendo esas distancia, sentimos que esas líneas paralelas guardan entre sí tensión, electricidad y mutuos llamados; y siempre se muestra como una buena guía aquella idea rectora, que se dice y se sigue con firmeza. Finalizado el espectáculo se reconstituye, o quizás se imagina, in mente, la maravillosa pieza que «Antígona Br.» ha de ser. Jessé Oliveira y su equipo tienen todo -talento, inventiva, conocimientos de historia, sentido del teatro- para lograrlo.
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