Populares. Varios personajes de historieta ya se han instaurado como verdaderos clásicos

A propósito de Montevideo Cómics: superhéroes e imaginario colectivo

Cuando Jerry Siegel y Joe Shuster crearon el personaje de Superman durante 1938 para la revista Action Comic Magazine, no imaginaron que estaban inaugurando una mítica popular de amplio arraigo.

Al principio, tanto Batman como el nativo de Kriptón mostraban facetas mucho más agresivas que las proyectadas tiempo después, dentro de un tiraje globalizado de historietas.

Algo similar ocurría con los antiguos dioses olímpicos, seres fieros y vengativos, que demostraban la misma furia que poseían los elementos de la naturaleza de donde habían surgido (el trueno, el mar embravecido, el fuego devastador, etcétera).

La pregunta que cabe hacerse es por qué este tipo de «criaturas» tuvo tanto peso en el imaginario colectivo desde tiempos inmemoriales.

Probablemente la necesidad humana de creerse «protegida» por fuerzas superiores haya sido el factor subliminal decisivo para generar este microuniverso que se desplaza desde el campo religioso hasta el territorio de las historietas.

No parece existir mucha diferencia entre un semidios invulnerable como Aquiles y el mencionado superhombre que se oculta bajo la identidad terrenal de Clark Kent. (Nada los destruye y ambos tienen un punto débil ­ya sea el talón o la kriptonita­, inmersos en un mundo que los venera por sus hazañas).

En pleno siglo XXI y a pesar de los adelantos tecnológicos y científicos, la colectividad global parece seguir resistiéndose al abandono de la fantasía; todavía se hace necesaria esa rendija abierta al más allá o una válvula de escape para evadirse del mundo convulsionado.

No olvidemos, por ejemplo, que las revistas de historietas alcanzaron su pico máximo de difusión durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los soldados se identificaron con estos personajes indestructibles y capaces de realizar las hazañas más increíbles.

¿Será que el hombre finito y mortal necesitaba de esa esperanza salvadora, de esos campeones invencibles que suponían su protección aquí en la Tierra?

Curiosamente, estos seres dotados de poderes sobrenaturales han sido los encargados de restaurar el orden en el planeta Tierra. El mismo equilibrio que controlaba la antigüedad grecolatina parece hacerse necesario en este mundo cambalachesco y surrealista.

El superhéroe en definitiva lucha por el orden establecido y la preservación de un sistema de valores, y representa la encarnación de una aspiración simbólica masiva, el deseo de supervivencia. Incluso el hombre murciélago (que no posee otros atributos que su humana destreza física e inteligencia) simboliza la posibilidad de optimización que posee el hombre común. En este caso, lo preocupante sería indagar en la psiquis de este enmascarado vengativo y tortuoso que se enfrenta a villanos igual de trastornados, como el demencial Guasón. (Otro dato inquietante resulta percibir que los villanos del cómic generalmente surgen como un producto social del medio, como si fueran víctimas de una sociedad de la que buscan revancha).

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