Ismael Serrano agotó localidades para su recital en el Plaza
¿Qué dicen las letras que interpreta Ismael Serrano? Acá van algunas estrofas que pueden ser útiles para quien no haya escuchado su música y pueden provocar deseo de cantar en aquellos que sí conocen su obra.
En su primer disco, «Atrapados en Azul» (1997), Serrano incluye una de sus canciones más conocidas, «Papá cuéntame otra vez», escrita por su hermano Daniel; Ismael canta: «Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo, y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana, y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda».
En «La memoria de los peces» (1998) el cantante combina amor y protesta en «Vine del norte»; «al pasar por delante de La Moneda, tú tarareaste a Jara. Me miraste, ‘Así tan duro, tienes un aire a Guevara’. Y entramos en un bareto, y allí alguien cantaba a Fito. […] y en la calle como siempre jodiendo andaban los pacos. Tú les gritaste ‘¡Asesinos!’, y los dos echamos a correr.» Una canción que no falta en sus conciertos es «A las madres de mayo»; «Te busca madre mientras su cuerpo es mecido por el mar en el que se sumerge dormido. […] Madre, tu hijo no ha desaparecido. Madre, que yo lo encontré andando contigo.»
«Los paraísos desiertos» (2000) se cierra con «Ya ves»; «a veces me canso de perderte y saber que estamos solos y no va a volver Guevara para darme la razón de no verte tendida en mi colchón. […] Y mientras tanto, si hoy se cae La Habana, ¿el día de mañana quién será nuestro dueño?». «La traición de Wendy» (2002), continúa la misma línea de sus antecesores. En «Buenos Aires 2001″ el autor se pierde en San Telmo, «en lo oscuro una mujer me ofrece mate y Charly salta por mí desde un rascacielos. […] Hoy te he dejado grabada esta ciudad en el contestador. De fondo se oye, cada día canta mejor, siglo veinte, cambalache, problemático y febril. Y tarareas una canción de los Redondos.»
Su quinto disco, «Principio de incertidumbre» (2003), fue grabado en vivo en Madrid. En la composición que da nombre al disco Serrano canta «Puede que todo siga igual. También puede que no sea así […] Una posibilidad existe de que amanezcas conmigo y los cañones se oxiden.» «Naves ardiendo más allá de Orión» (2005) incluye una pequeña narración, «El vals de los jubilados», cuenta que: «Se levanta muy temprano con todo el día por delante. […] Con un vinito en el cuerpo el viejo a su casa se abre. Ella lo espera en la puerta. ‘Menudo cuerpo me traes’. Comen los dos en silencio. De vez en cuando una frase rompe las cuatro paredes. ‘¿Decías algo? ¿Me hablaste?’.»
«Sueños de un hombre despierto» (2007) es su último disco. «Nana para un niño indígena» es una canción de cuna que incluye palabras mapuches (pichiche: niño, Huinca: hombre blanco, peumayen: lugar soñado); «Duerme mi cielo, mi niño eterno, dueño del mundo, mi corazón. Despertarás y habrá acabado la larga noche y su terror. […] Sueña Pichiche, con las praderas donde el manzano ya floreció, en esa tierra en que el huinca aprende nuestros amores, los que olvidó. Él allí comprenderá que tu gente quiera romper las alambradas que cierran la ruta a Peumayen.»
Así como aparecen letras de su hermano Daniel también figuran en algunos de sus discos textos de su padre, el escritor Rodolfo Serrano.
Para terminar este atrevido repaso por algunas de las canciones de Ismael Serrano: «Zamba del emigrante», canción creada por padre e hijo; «Sube al ómnibus de Zitarrosa una mañana de domingo, aquel que nos llevaba al Cerro. […] Y cuando pasees por el mercado brindarás a mi salud con medio y medio».
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