Los comediantes de la lengua llegan hoy a la escena del Teatro Victoria
La puesta en escena de «Los comediantes», de Mercedes Rein y Jorge Curi, bajo la dirección del propio Curi será esta noche a la hora 21.00 en la sala de la calle Río Negro 1479 entre Mercedes y Uruguay, y en lo sucesivo ocupará la escena los viernes, sábado y domingo.
A pesar de haberse convertido en el espectáculo preferido de los españoles de todas las clases sociales, el teatro sufrió persecución por parte de las autoridades civiles y eclesiásticas de la época, documentada en las «reales pragmáticas» de los «Felipes» que regulaban la actividad de las Compañías y de los Corrales de Comedias.
El espectáculo tiene como hilo conductor la censura al Teatro en la España de los Austria, desde las suspensiones parciales de Felipe II hasta las de Felipe IV, quien prohibió para siempre las comedias.
También es un pretexto para volver a disfrutar de ese arte tan vital que bajo la forma de «pasos», «entremeses» e incluso de breves «autos», hizo más fácil la vida de los españoles del Renacimiento y que aún hoy conmueve a los hombres y mujeres de «corazón sencillo» (al decir de García Lorca) y les invita a revivir la esencia misma del teatro.
A propósito de los antecedentes históricos de esta obra, Jorge Curi explicó que «todo tipo de agrupaciones de actores o representantes recorrían los caminos de España en los siglos XVI y XVII, o se asentaban en las principales ciudades. El teatro fue la diversión más popular en España de los Austrias. En Madrid y otras ciudades importantes llegó a representarse todos los días de la semana hecho que aún hoy resulta excepcional en recintos precarios («corrales») y a la luz del día. Los actores, tan reclamados para representar ya en las fiestas del Corpus Christi o en otras ocasiones los autos sacramentales, fueron sin embargo considerados en la sociedad al nivel de los pícaros y la Iglesia les negaba los sacramentos. Desde la prohibición de Felipe II en 1598, pasando por rehabilitaciones, censuras y nuevas prohibiciones hasta el cierre total de los teatros impuesto por Felipe IV «para no ofender a Dios y proporcionar así armas a nuestros enemigos», la vida del teatro y de los actores fue azarosa, llegándose a conformar entre los españoles una verdadera disputa sobre la licitud misma del espectáculo y su moralidad.
Esta es la historia que hemos querido contar en «Los comediantes», afirmó Curi, a la vez que intentamos revivir las representaciones de las obras que constituyen el género chico español, desde los jocosos pasos de comedia hasta los ingenuos y conmovedores autos sacramentales, mostrando de este modo la maravillosa supervivencia y frescura de estos viejos textos y el deseo siempre vivo de agradar, de los cómicos de la lengua de ayer y de hoy».
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