LIBROS Ensayo. "El cuerpo y sus espejos", de Teresa Porzecanski

Entre la ética, la estética y la construcción iconográfica

En “El cuerpo y sus espejos”, la escritora y antropóloga Teresa Porzecanski compila diecinueve trabajos de autoras uruguayas y extranjeras, que apuntan a dilucidar los dilemas y las tensiones entre la realidad y los mitos.

Este trabajo propone variopintos abordajes que atañen al cuerpo, los cuales discurren entre el análisis sociológico y la reflexión de dimensión antropológica.

Las miradas asumen diversos ángulos de observación de la materia estudiada, que abarcan múltiples disciplinas del conocimiento, desde la historia, pasando por la filosofía, la ética, la estética, la ciencia y variadas construcciones representacionales del ser humano.

Aunque cada texto marca claramente la identidad de quien lo produce, hay, sin embargo, un eje central unificador que transversaliza todo el espacio de razonamiento.

En la introducción de esta obra, la escritora y antropóloga uruguaya Teresa Porzecanski explica los fundamentos de este trabajo de nivel académico, que apunta a generar un debate intelectual serio, fermental y responsable.

En “Identidad y percepción social del cuerpo”, Carolina González Laurino aborda particularmente todo lo atinente a la cultura de la imagen y su formulación estética.

Esta percepción del tema está intrínsecamente ligada a los modelos de la sociedad de consumo y a la cultura de las apariencias, cada vez más amplificada por los patrones contemporáneos de convivencia.

En tanto, en el trabajo intitulado “Sobre el cuerpo en la teoría social”, Zandra Pedraza Gómez ensaya una mirada eminentemente sociológica, que contempla los aspectos simbólicos y sociales de la denominada segunda modernidad.

El primer trabajo de la compiladora, Teresa Porzecanski, es “El cuerpo de la vergüenza y el bochorno”, que se asoma al costado antropológico del problema.

Invocando a pensadores de la talla de Elías, Freud, Marcuse y Foucault, entre otros, la autora interpela a la historia y al concepto de civilización, desde las tensiones de la modernidad.

El razonamiento se desliza a través de los territorios de cruciales fenómenos como el autocontrol, la represión y la culpa, hasta aterrizar en temas aún bastante soslayados por los debates públicos, como la muerte y la sexualidad.

Otro ensayo relevante de la antropóloga uruguaya es “El cuerpo indígena de la Banda Oriental, según crónicas y relatos”. En este caso, la escritora alude a las construcciones historiográficas de la conquista de América y la desmesura de las percepciones registradas en los escritos de los colonizadores.

Porzecanski reflexiona en torno a la corporización de lo desconocido, la incertidumbre y hasta el estupor por el descubrimiento de una nueva y desconocida dimensión humana.

La autora reinterpreta la colisión entre civilizaciones, al marcar la perplejidad de los intrusos visitantes ante algunos sorprendentes rasgos culturales de los colonizados: los tatuajes, las mutilaciones del cuerpo y otros signos identitarios.

“La restauración de los cuerpos en el neopentecostalismo”, a cargo de Joaquín Algranti, motiva una nueva mirada sobre el tema del sufrimiento y la salvación, a través de la purificación del espíritu.

El texto asume la dimensión de alegato, cuando denuncia la persecución de estas organizaciones religiosas durante la dictadura que asoló a la Argentina y el fortalecimiento de la Iglesia Católica como entidad tutora en materia confesional.

El abordaje no soslaya un tema tan controvertido como la sanación a través de la fe y la colectivización del espíritu, como eventual estrategia redentora.

Ahondando más en una materia que colisiona con la ciencia y la razón, Nelly Salinas Percovich visualiza el rol del cuerpo en las culturas afroumbandistas, desde el ámbito de las creencias y sus tradicionales representaciones simbólicas.

En su tercer aporte a esta selección de ensayos, intitulado “Cuerpo y trance de las religiones afrouruguayas”, Teresa Porzecanski focaliza particularmente su interés en la corporalidad de los cultos, los atuendos y ornamentos, las alteraciones de la conciencia y sus vinculaciones con los misterios de la vida y la muerte.

La variedad de abordajes no soslaya, naturalmente, difundidas técnicas como el yoga. El trabajo conjunto de Mercedes Saizar y Anatilde Idoyaga, explica sus diversos efectos terapéuticos, pero también sus componentes culturales.

Las autoras, ambas argentinas, rescatan diversas sensaciones inherentes a esta experiencia, mediante reveladores testimonios de habituales protagonistas de estas prácticas.

En un abordaje de claro sesgo científico, Mariana Bordes liga la peripecia del cuerpo humano a la reflexología, una modalidad de medicina alternativa cada vez más requerida.

Los múltiples espejos del cuerpo reflejan otras tantas realidades, como la dimensión política, a cargo de Laura Collín. En este caso concreto, la materia analizada es la corporización del poder y sus iconografías simbólicas.

La autora visualiza temas tan cruciales como los conflictos y las tensiones entre los gobiernos y los gobernados, la ritualización de la imagen y la sexualidad.

Uno de los ensayos más novedosos es “Cuerpo joven, penalización y crisis de autoridad”, en el cual Claudia Krmpotic alude a diversas formas de estigmatización, devenidas de la fragmentación social característica de las sociedades con fuertes asimetrías y persistentes cuadros de marginación y desigualdad.

La relación entre el cuerpo y el trabajo motiva un consistente aporte de Ava Barón y Eileen Boris, que explora las relaciones de poder sociales y jerárquicas, en una minuciosa mirada que abarca las cuestiones de género, los componentes de naturaleza ética y la dimensión de la desigualdad.

El tema de género está presente también en “El cuerpo del olvido”, de Mónica de Martino, quien indaga en los contextos de incertidumbre y algunos preconceptos firmemente arraigados en el imaginario colectivo.

“Cuerpo y enfermedad”, de Anatilde Idoyaga, explora la etiología psicológica y emocional del deterioro de la salud humana, que, a su juicio, excede a lo meramente biológico.

En ese contexto, examina la multicausalidad del problema, que también atribuye a factores afectivos, conflictos, estados de angustia y problemas laborales.

La tragedia del cáncer está explícitamente aludida en un valioso aporte de Natalia Luxardo, quien analiza las diversas relaciones de causalidad que rodean a esta grave enfermedad.

Otra de las más valiosas reflexiones que coadyuvan a la interpretación del tema en su totalidad, es “Medicación y mitos: cuerpo físico y cuerpo social”, de Teresa Porzecanski.

Se trata de un trabajo que aborda también la naturaleza de la enfermedad, abarcando las creencias a menudo supersticiosas del pasado y la dura racionalidad de la ciencia.

Hay, incluso, varios trabajos que focalizan la atención sobre la obesidad, un tema que involucra a los patrones culturales, la cuestión de género, al consumismo y a los modelos hegemónicos.

“El cuerpo y sus espejos” es una selección de ensayos de nivel académico, que interpela a varias disciplinas a la vez, a través de las cuales procura decodificar las habitualmente intrincadas conductas humanas y algunos de los mitos más arraigados en el imaginario social.

(Editorial Planeta)

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