Nuevo Tango, por Tangokinesis, es hasta hoy lo mejor del año
Bocca y su ballet tienen más genio, quizás más temperamento, pero Stekelman navegó más cerca de la perfección.
El arte de Ana María Stekelman es, como la danza, fugitivo, incorpóreo, difícil de apresar. Es tan diáfano y transparente como compacto y sólido. Se advierte en la coreógrafa una inagotable inventiva de pasos y figuras; y hay que decir que, aún dentro del pie forzado del tango, las elaboraciones de «Tangokinesis» parecen recién nacidas sobre las tablas pero en nada artificiales o caprichosas; como si obedecieran, no tanto a su límpida y controlada intuición como a una ley interior de la música que la inspirada coreógrafa hubiera descubierto milagrosamente, ayer, para nuestro deleite de hoy. En segundo lugar, debe destacarse el sentido dramático que tiene la danza en las creaciones de Stekelman. Todo en el escenario existe por si mismo: los brazos lanzados con la liviandad del fuego, las piernas que llevan el cuerpo luminoso y que escriben un mensaje de mariposas, las cabezas que giran como un miembro más, a la vez el más noble y el más grave; pero todo esto, que existe en un momento que está más sobre el filo del no ser que en el escenario, prepara, anuncia y culmina una última figura, la más dramática, un desenlace de muerte y transfiguración que resuelve y anula todo lo anterior.
Como en pocas ocasiones, el arte de Stekelman nos ha hecho regresar a las páginas de Paul Valéry, en «El alma y la danza» que no nos resistimos a transcribir: «…¡Gocemos todavía un poco, ingenuamente, de estos bellos actos!…A la derecha, a la izquierda; adelante, atrás; hacia arriba, hacia abajo; (la danza) parece ofrecer regalos, perfumes, incienso, besos y su misma vida, a todos los puntos de la esfera, a los polos del universo… Dibuja rosas, entrelazados, estrellas de movimiento, recintos mágicos… Salta fuera de círculos apenas cerrados, ¡salta y corre tras fantasmas!… Recoge un flor, que deviene sonrisa!… ¡Cómo protesta de su inexistencia con su ligereza inagotable!».
NUEVO TANGO, por la Compañía de danza argentina «Tangokinesis» de Ana María Stekelman. Con Nora Robles, Mariela Magenta, Verónica Tandura, Juleta Gros, Cecilia Vicencio, Pedro Calveyra, Marcelo Carte, Facundo Mercado, Alexis Ledesma y Arturo Gutiérrez (bailarines). Iluminación de Omar Possemato, sonido de Tatín Pérez, vestuario de Jorge Ferrari (para «Suite de tango») y de Renata Schussheim (para «Concierto de nácar» y «Bolero»), coreografía y dirección de Ana María Stekelman. Estreno del 26 de abril, teatro Solís.
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