CONFIESO QUE HE VIVIDO
El piano, ha quedado de lado?
No, absolutamente. No solamente toco en las clases para mis alumnos, sino que además próximamente, cuando edite el libro, pienso volver a tocar.
Qué contenido tiene el libro?
Muchas cosas, muchas situaciones, bastante de historia. Es un racconto de mi vida. De mi periplo por varios lugares del mundo, por mi exilio europeo. Lo he escrito, no con el afán de estar como protagonista, sino para relatar lo que he visto en el transcurso de mi vida.
Qué tipo de acontecimientos?
Hechos que discurren desde cuando era apenas un niño hasta el presente. En donde se entretejen situaciones y momentos de alegría, con otros de gran dramatismo, de sufrimiento y también de mucho amor. Todo eso que conforma la posibilidad de ser mejor en el tránsito por la existencia.
A quién va dirigido ?
Para todas las personas que tengan interés por un pasado, más bien para la gente de mediana edad y para los jóvenes. Y que nadie se asuste. Digo esto del susto, porque para la gente de mi generación, en general, la vida ha sido muy variada, con muchos picos de intensidad. Pasamos por una dictadura con todo lo malo que eso tiene. Tal vez, ahora, otras generaciones tienen una vida más uniforme.
La música fue siempre tu pasión?
Siempre fui un apasionado de la música, pero también de otras manifestaciones artísticas, como por ejemplo, el teatro y la pintura. El teatro me permitió estar con Nelly Goitiño, Leonor Alvarez, Juan Carlos Carrasco y otros muchos. Eso fue en el Teatro del Pueblo, junto a Domínguez Santamaría, que con Atahualpa del Cioppo fue uno de los pioneros.
Y, en lo que respecta estrictamente a la pintura, la pasión se me despertó cuando concurría al Taller Torres, en donde me hice muy amigo de Alpuig y de José Gurvich. Hice algunas obras y me explayé en el diseño de vestuario para mi esposa, Ema Haberli.
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