
Estoy recorriendo veinte kilómetros diarios en bicicleta. Lo hago por la rambla y eso me salvó la vida. Estuve durmiendo con un respirador, por sobrepeso, ahora con dieta y ejercicio estoy muy bien y agradecido por estar trabajando en el teatro con mi hijo Antonino, que tiene 16 años.
Mis dos desaparecidos del alma son mi hijo “Joselo”, José Gabriel Condorcanqui, quien falleció en el 2005 con apenas 33 años, y el Bebe Cerminara. Ellos siempre están en mí y eso me ayuda mucho. El 9 de noviembre del año próximo se van a cumplir diez años de la muerte de Bebe y Teatro Uno le va a tributar un homenaje.
Tengo 66 años y estoy esperando que por la ley de reparación a perseguidos por la dictadura fui clandestino me voten una pensión, una reparación que a pesar de haber hecho todos los trámites en tiempo y forma aún no me llega. Lamentablemente en nuestro trabajo, que es zafral, es difícil mantenerse. Los actores no tenemos jubilación, no tenemos nada. Por otra parte, Agadu también pidió una pensión graciable para mí y eso aún duerme en un cajón del Ministerio de Cultura.
Estrenamos “Salsipuedes remasterizado”. Fue muy emocionante porque la estrenamos en el teatro de Agadu el 11 de este mes, precisamente en los 177 años de la masacre de Salsipuedes.
El espectáculo funciona muy bien para los jóvenes y eso era lo que me propuse. Es una obra multimedia con mucha imagen y una banda de rock en vivo.
Me invitaron a hacer “Marat Sade” en el Hospital Vilardebó. Es un proyecto muy interesante porque es el asesinato de Marat contado por el marqués de Sade en un psiquiátrico. Será entre setiembre y octubre de este año.
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