De esa manera los monos uakari descenderían de los árboles de la Amazonia (que ya no existirían más) para vivir en el suelo. Ya no usarían sus colas para balancearse entre las ramas sino para comunicarse entre la alta vegetación. Otros de los animales del futuro sería el “toratón” que evolucionaría a partir de la tortuga gigante. En 100 millones de años, este reptil sería el mayor animal terrestre con 20 metros de altura. Con 120 toneladas de peso, sería 40 veces más grande a un elefante, y dado que no tendría ningún depredador como amenaza, perdería la mayor parte de su caparazón. En otro espacio de la exposición, concebida por la científica Christiane Denys, profesora de zoología del Museo Francés de Historia Natural, los animales del futuro son comparados a los del presente y del pasado para ofrecer un panorama de la evolución de las especies. Es la primera vez que se utiliza la tecnología de la “realidad ampliada”, que permite observar a los animales en la exposición, en el área del entretenimiento. Hasta ahora se la había aprovechado en campos como la medicina, para la realización de cirugías, la aeronáutica, la arquitectura y el turismo.
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