Escrito por: Otto Cisneros
El hombre tiene audiencia. Tiene inteligencia para hacer dinero. Claro que eso no basta para nada más que ingresar cansancio.
Pero Tinelli es vecino. Debe perdonársele. ¿O piquetearlo?
Se sabe que la programación de los canales sigue la lógica estrategia de gastar poco por mucho. De ahí tantas horas dedicadas a la nadería. Alguna explicación tendría que haber por ese “vacío” de lo nacional. Quizás lo único que ha quebrado el horario central sea “Víctimas y victimarios” por el 10, donde “Nano” Folle logra, con la producción periodística de Mauricio Almada, un programa que es bien manejado aunque creamos que hay abusos de cierto divismo latente en el conductor y una elección de temas muy frescos, casi de ayer, que no justifiquen un “replay” tan próximo.
Pero todo esto nos lleva a un tiempo perdido, el de las seriales estadounidenses. Si bien en el 2007 ya se había dado un retorno, varios años habíamos pasado sin contar con esas historias tan gringas. Ahora estamos invadidos por ellas con Saeta a la cabeza que, entre otras, tiene en su cartelera a “Caso cerrado” (Cold case, para quienes tienen cable), donde una linda rubia escarba pasados que siempre tienen la frescura de hace minutos y resuelve asesinatos casi todos ellos muy cerca de la prescripción. En algo se entretiene hasta que encuentra a viejos decrépitos que han vivido una veintena de años tranquilos sin purgar ninguna condena y ahora ella los manda a morir en la cárcel.
También está el trío de éxitos de los CSI, el original que se asienta en Las Vegas y las franquicias de Miami y Nueva York y donde los detectives son capaces de encontrar asesinos por un cabello dejado por un vecino del bisabuelo del criminal, son maravillosos y hay que creer que todo eso se puede hacer. Caso que registra unas audiencias tremendas en EEUU pero que aquí no acompañan esos habituales despedazamientos de muertos, sus tripas al aire y las buenas suertes de hallar esos cabellos ajenos. Pero de cualquier manera el 10 gasta sus horas pasando cada una de ellas dos veces a la semana, aclarando que los domingos van las tres seguidas.
Hay casos como “Nip/Tuck”, esos dos cirujanos esteticistas que también se regodean destrozando caras para lograr, en medio de engaños e infidelidades de los socios, que los personajes de turno se sientan más bellos.
Está también en cartelera “Desaparecidos” (o sea “Without a trace” para los del cable) con otros triunfales detectives que siempre, o casi siempre, llegan minutos antes de que una nueva víctima se agregue a los obituarios.
En este mismo canal podemos encontrar que esta “Lost” (o sea “Lost” para cableros), esa historia de unos sobrevivientes de un desastre aéreo que quedan solos en la isla hasta que se van agregando por la imaginación de los libretistas, otros perdidos y otros que van y vienen que no se sabe de dónde pero que van creando, a estas alturas, ya centenas de protagonistas que lo único que buscan es matarse los unos a los otros.
En Monte Carlo podemos hallar “4.400″, unos desaparecidos que vuelven a aparecer tiempo después sin saber de dónde, o “Médium”, donde la buena señora tiene sueños, pesadillas y otros males dormires a través de los cuales logra ver cosas pasadas o por pasar.
En Teledoce ya es costumbre, ahí está inamovible “Walker Texas Ranger” que, corrigiéndonos, sigue muy vivo y coleando, nos referimos a Chuck Norris.
El gran problema es que más de la mitad de los televidentes ya cuenta con cable por lo que aquí nuestros canales van tres o cuatro temporadas atrás, que casi todos han visto.
Pero, eso, al final de cuentas es casi una bendición, porque lo que se ofrece por las principales cadenas, tienen poco más de dos lineamientos, uno el de crear historias policiales, a cuál es más sangrienta con un buen muestrario de piel y carne desollada y el otro de gente, generalmente muchachas que son brujitas o charlan con fantasmas que no quieren irse de este mundo por lo que andan jorobando a los demás. Y eso nos trae un olvido, en Saeta hay seis días con noches que cierran con “Sobrenatural”, otro de esos engendros para asustar a crédulos.
Por lo que cabe preguntarse ¿habrá algo nuevo en este 2008? O seguiremos envueltos en dedicar todo esfuerzo a las mañanas, cuando hay menos teleaudiencia y donde los cambios no han justificado expectativas.
Vale precisar que la tele por cable está llena de seriales y alguna vez dedicaremos letras a ellas. No desesperen.
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