Jumper: salta pequeña langosta
La ciencia ficción ha alimentado toneladas de celuloide y el tema de la teletransportación por ejemplo ya había generado filmes como «La mosca», que plasmó dos versiones en la pantalla grande.
Menos sombrío que el título antes mencionado, este «Jumper» (Saltarín ¿o saltador?) se juega a la aventura exótica donde el «anti super héroe» funciona a manera de una agencia de turismo autónoma para disfrutar de la vida y sus placeres.
Claro que dicha inconsistencia argumental debía reforzarse con bastante nervio en la puesta en escena y, quizá debido a eso, la dirección fue asignada a Doug Liman, un habilísimo realizador que ya ha dado pruebas de su capacidad para filmar el vértigo con ejemplos como el de «La identidad Bourne» y «El Señor y la Señora Smith».
En esta ocasión, la pericia del cineasta toma un producto sin mayor contenido pero recreado con una amplia gama de efectos especiales y viaje alrededor del mundo incluido. La idea se estaciona en «loser» adolescente que, frente a una situación crítica, descubre su capacidad cuasi omnipresente de desmaterializarse y aparecer en el lugar que desee.
Es así que el afortunado personaje ingresa a cajas fuertes, no pisa ningún aeropuerto ni se preocupa por sacar la visa sino que simplemente pasea por el planeta a bordo de su extraño poder.
Lo bueno del asunto es que el espectador (aunque sea de afuera) también puede «ir» de Londres a Egipto como si estuviera viendo un filme de James Bond. Para complicar un poco las cosas, los guionistas intercalan una organización que persigue a estos «saltarines» por considerarlos demoníacos.
También agrega a otro «jumper» medio zarpado y, por supuesto, a la hermosa muchacha de la película como para que todos los ingredientes del cocktail hagan fuerza a la hora de redondear la narración.
Por ahí también aparece Samuel L. Jackson (el sicario de «Tiempos violentos»), que últimamente parece predispuesto a aceptar cualquier papel con tal de que la paga sea buena.
En realidad, si vamos al caso, lo más rescatable del largometraje está en esa dosificada mezcla de acción y magia digitalizada, que logra momentos atendibles. Si no fuera por ese brío narrativo que logra enganchar a la platea de vez en cuando, este «Jumper» resultaría una invitación al bostezo.
Sin embargo entre toma y toma, que nos lleva de Japón a Estados Unidos, ida y vuelta en ochenta segundos, los autos de lujo, la belleza del Coliseo romano y alguna que otra pirotecnia audiovisual, el asunto puede rescatarse como divertimento fantástico sin mayor (o ninguna) pretensión. Con respecto a lo señalado, resulta preferible no intentar ningún tipo de análisis en referencia al mencionado argumento ni al perfil de los protagonistas. Sobre todo en un epílogo absolutamente flojo que hubiera merecido otra reconsideración guionística. Las advertencias están hechas.
Jumper (Estados Unidos; 2007). Dirigida por Doug Liman. Guión: David S. Goyer, Jim Uhls y Simon Kinberg, basado en la novela de Steven Gould; Diseño de producción: Oliver Scholl; fotografía: Barry Peterson; edición: Don Zimmerman, Dean Zimmerman y Saar Klein. Vestuario: Magali Guidasci; efectos especiales: Joel Hynek. Con Hayden Christensen, Jamie Bell, Diane Lane, Samuel Jackson y Rachel Bilson.
Compartí tu opinión con toda la comunidad