IMAGINE EL MOMENTO EN QUE EN SU CELULAR DIGA: "YA SE DONDE ESTAS CARIÑO"
El escritor británico George Orwell imaginó el «Big Brother», pero no predijo los circuitos televisivos que controlan nuestras calles y rutas, las tarjetas de crédito que registran nuestros desplazamientos.
Ahora existe el celular seguidor, ideal para cónyuges celosos y jefes suspicaces. La tecnología ofrece un dispositivo en los teléfonos celulares que permitirá rastrear con precisión dónde se encuentra una persona.
El nuevo sistema, Sniff (Social Network Integrated Friend Finder), al que se accede por Facebook o celular,
amenaza convertirse en una verdadera pesadilla para amantes que ya no podrán decir que están en una reunión en la oficina o cerca del banco, cuando en realidad se encuentran en un hotel o algún otro lugar de encuentros clandestinos. El servicio le promete a los usuarios un detallado mapa del lugar desde donde se hacen o reciben llamadas desde un teléfono móvil en cualquier momento. Entre los temores que ha despertado este nuevo salto tecnológico es que termine con los restos de privacidad que existen en el lugar de trabajo donde, en muchos casos, los empleadores ya tienen acceso a los correos electrónicos de sus trabajadores. Díme dónde estás y te diré quién eres. Useful Networks, la compañía estadounidense creadora de Sniff, ha prometido que sólo se rastrearán las llamadas de los consumidores que den su expresa autorización al respecto. Proteger la privacidad es esencial. Nuestro sistema sólo debe utilizarse con gente en la que uno confía plenamente. En cuanto a los empleados que están extendiendo su almuerzo con alguna excusa dudosa o tienen un encuentro entre sábanas, disfrazado de «reunión de negocios», Lewis no tiene objeciones. «Si los empleados saben que esto puede ocurrir, las reglas de juego son claras para todos», dijo.
La técnica que usa el sistema Sniff es similar a la que emplea la policía para rastrear terroristas o combatir la delincuencia.
Para muchos, sin embargo, extender estos métodos policiales a nuestra vida cotidiana es convertir la vida social en un gran centro de espionaje.
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