Adrenalina pura. La violencia como disparate lúdico que desborda la pantalla grande

Matar o morir: un "divertimento" de acción

No existe un miligramo de realismo en esta propuesta del director Michael Davis, admirador confeso de John Woo.

Esa fascinación por dicha estética violentista se advierte casi desde el vamos en «Matar o morir», traducción de «Shoot ’em up», que bien podría dar el nombre a uno de esos videojuegos donde hay que disparar contra cualquier cosa que se mueva para sumar puntos.

Algo de pasatiempo lúdico hay en este dislate de acción que no resiste el menor análisis ni presenta una trama guionística consistente. En realidad, la mínima anécdota se descansa en la clásica imagen de mujer en peligro (con bebé a cuestas), un villano de historieta y el invencible muchachito de la película que se las ingenia para masacrar un ejército de hampones.

Con estos ingredientes elementales, Davis arma un cóctel de sadismo light que fusiona celeridad con grotesco (al punto de filmar un parto en medio de la balacera y otras cosas por el estilo) mientras los cadáveres se amontonan en la pantalla.

Por cierto que nadie se toma en serio la propuesta, empezando por un elenco donde el británico Clive Owen hace de recio a pesar de ser considerado una suerte de sex-symbol con rostro ideal para vender perfumes y relojes.

Tampoco Paul Giamatti, el reconocido actor de «Entrecopas», oculta el perfil paródico con que asume su personaje de malvado de turno mientras discute con su mujer por celular a la vez que acribilla un par de cristianos.

Lo que queda ­prácticamente­ es una sucesión de escenas «jocosas» para los que disfrutan de la acción desenfrenada como si estuvieran viendo un dibujito animado de el Coyote y el Correcaminos y poco más. Nada de lo que cruza la lente puede considerarse creíble o apenas verosímil sino que, por el contrario, resulta un homenaje a la exageración como los filmes chinos de artes marciales.

Persecuciones automovilísticas surrealistas, «coreografías» de la masacre y cuerpos que caen al estilo de un efecto dominó son algunos de los componentes del largometraje. Entre balazo y balazo, por supuesto, se genera algún diálogo como para darle algo de coherencia a la historia, aprovechando el tiempo -además- recargar pistolas, fusiles y metralletas.

Quizás esa saturación termine atomizando a buena parte de la platea porque, en definitiva, «Matar o morir» hace agua por esa sobredosis de adrenalina desbordante. Absolutamente forzada y extremista (como para que la gente crea que ha desquitado hasta el último peso de la entrada), esta matanza termina aburriendo un poco. No será una apología de la violencia pero se parece bastante.

«Matar o morir» («Shoot’ em up; Estados Unidos; 2007). Guión y Dirección: Michael Davis; Producción: Susan Montford, Don Murphy y Rick Benattar; Producción ejecutiva: Doyglas Curtis, Toby Emmerich y Cale Boyter; Director de Fotografía: Peter Pau y Colin Chilvers; Diseño de Producción: Gary Frutkoff; Edición: Peter Amundson; Vestuario: Denise Cronemberg; Música: Paul Haslinger. Con Clive Owen, Paul Giamatti y Mónica Belucci.

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