EL SIGLO MAS VIOLENTO DE LA HISTORIA
El nonagenario historiador angloaustríaco Eric J. Hobsbawn es uno de los más destacados investigadores y pensadores de nuestro tiempo. Nacido en la ciudad egipcia de Alejandría, profesor en Londres y de la Universidad de Cambridge, se convirtió en uno de los mayores exponentes de la historiografía marxista.
Fue militante comunista hasta la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), a finales de 1991.
Hobsbawn es autor de numerosos estudios de historia social y política de la edad contemporánea, muchos de los cuales se han convertido en textos fundamentales: «Rebeldes primitivos» (1959), Las revoluciones burguesas 1798-1848″ (1962), «Industria e imperio» (1968) y «Trabajadores: Estudios de historia de la clase obrera» (1972).
Su capacidad para establecer nexos convincentes entre los acontecimientos políticos y sus causas económicas no le ha impedido captar las más sutiles variaciones y motivaciones del devenir histórico, como lo ha demostrado en «La invención de la tradición» (1984), «Naciones y nacionalismo desde 1780″ (1990), una lúcida e innovadora visión de las raíces históricas de los movimientos étnicos provocados por la caída de la URSS y de sus países satélites, y, particularmente, su balance del fin del milenio, en «El siglo breve» (1996).
Otras de sus obras más relevantes son: «La era del capitalismo (1848-1875)», aparecida en 1975; «La era del imperio (1875-1914)», publicada en 1987; «Historia del marxismo», compuesta de cinco volúmenes editados entre 1978 y 1982 y «La revolución en la historia», que data de 1990.
En esta nueva edición actualizada de «Historia del siglo XX», el polémico y reconocido historiador analiza a fondo todos los acontecimientos políticos, sociales, económicos y culturales que pautaron el siglo pasado, analizando sus diversas causalidades y sus proyecciones hacia el futuro.
El libro, cuya primera edición data de 1994, ha sido ampliado y corregido en sucesivas ediciones, hasta llegar a la actual, de fines del año 2007.
Más allá del vasto conocimiento acerca de los procesos históricos y sociales del que hace gala, una de las capacidades que distinguen al investigador es su talento para reconstruir la historia como un todo, compuesto de ciclos de corta, mediana y larga duración, corroborando la concatenación entre esas etapas.
Al igual que en sus obras anteriores, Hobsbawn no se limita únicamente a abrevar de la información de las fuentes oficiales, sino que recurre a documentos alternativos, que muchas veces ofrecen visiones disímiles a las universalmente aceptadas.
También, en su doble calidad de testigo y protagonista de gran parte del siglo XX, el historiador opina, con fundamento, en torno los principales acontecimientos del período reseñado, aportando sus propias vivencias como material documental.
Intentando ir más allá en su análisis, el experto vincula los procesos históricos de distintas latitudes y épocas, amalgamando el tiempo y el espacio, para componer ciclos más amplios, que ofrezcan respuestas más totalizadoras.
Si bien «Historia del siglo XX» está pensado originalmente como la cuarta parte de una serie, conformada además por «La era de la revolución -1789-1848″; «La era del capital -1848-1875″ y «La era del imperio – 1875-1914″, esta obra puede leerse como un libro independiente.
Para aquellos que no conocen su producción precedente o no poseen demasiada información sobre la historia previa al siglo XX, Hobsbawn ensaya una breve pero necesaria introducción que sirve como base para contextualizar y explicar el resto de la obra.
El poder de análisis y el rico acervo cultural del genial historiador le permiten ofrecer una visión de la historia que va mucho más allá de una mera enumeración de fechas, nombres y datos, para adentrarse en los procesos políticos, sociales, psicológicos, artísticos y culturales que pautaron cada época, enriqueciendo y ampliando nuestro entendimiento.
El autor, a pesar de haber formado parte activa del Partido Comunista durante gran parte de su vida, y por ende haber sido privilegiado partícipe de muchas de las grandes eclosiones sociales que relata, asume una suerte de autocrítica, reconociendo errores y reviendo posturas, aunque sin abdicar de sus presupuestos ideológicos.
Además, las distintas reediciones de la obra han permitido al autor revisar, corregir conceptos y opiniones y perfeccionar cada vez más su trabajo, en una gran demostración de humildad y adaptabilidad a cambios históricos que, en algunos casos, toma rumbos distintos a los inicialmente previstos.
El investigador aborda el análisis del derrumbe del modelo económico norteamericano, tomándolo como paradigma del deterioro de los imperios a escala global.
También construye una visión crítica y desencantada en torno a la actual sociedad globalizada, que tiende -cada vez más- a desconocer su historia, rompiendo los lazos con el pasado reciente y viviendo, a decir del autor, en un «presente incesante».
Cabe reconocer como otra de las virtudes del célebre estudioso, su capacidad de conformar un relato ágil, dinámico y urdir lentamente un gran entramado, en el cual ningún aspecto de la cultura humana se encuentra ausente.
Este trabajo contiene permanentes alusiones a otras obras de autores que el propio Hobsbawn considera referentes, generando una hipertextualidad que enriquece y expande la comprensión de los procesos históricos y sociales analizados.
(Editorial Crítica)
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