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Crónica. "La Comisión Aspirina" relata historias de épicas fugas

En «La Comisión Aspirina», el periodista y escritor Samuel Blixen, que permaneció recluido como preso político durante trece años, construye una minuciosa crónica de las fugas protagonizadas por guerrilleros del MLN-Tupamaros.

Como se recordará, en «Fugas: historias de hombres libres en cautiverio» (2004), el autor narró episodios, entre estremecedores y jocosos, de militantes de izquierda que huyeron de las cárceles y los cuarteles, exhibiendo tanta valentía como ingenio.

Esta obra recupera la memoria de algunos de los acontecimientos más impactantes de comienzos de la década del setenta del siglo pasado, que tuvieron como protagonistas a integrantes de la organización guerrillera.

Con un acento histórico y a la vez documental, el autor se interna en los territorios del tiempo, para evocar, brevemente, el pasado del penal de Punta Carretas, hoy devenido en un lujoso megacentro comercial enclavado en un barrio residencial capitalino.

Su propósito, que soslaya toda connotación nostálgica, es relevar la evolución del establecimiento carcelario, cuyo proceso de superpoblación coincidió con el grave deterioro de las condiciones económicas y sociales de nuestra población.

Es claro que, por más que el auge del delito tiene siempre una génesis multicausal, casi siempre está intrínsecamente asociado al aumento de las demandas insatisfechas y a la falta de respuestas del sistema.

La mera evocación del momento histórico comporta una crucial herramienta de interpretación de muestro pasado reciente, la cual permite corroborar que, en la segunda mitad del siglo XX, la agonizante democracia uruguaya comenzó a construir el núcleo duro de la pobreza y la injusticia social.

En buena medida, esta comprobación demuele el discurso hegemónico adormecedor de conciencias, exponiendo, en toda su crudeza, las verdaderas causales de la polarización ideológica y la movilización de las organizaciones populares.

La épica resistencia desarrollada simultáneamente en varios frentes de lucha, respondió a la brutal escalada represiva originada desde el poder estatal, aún antes de la asunción del gobierno de Jorge Pacheco Areco.

Sin embargo, el tiempo más álgido, que precedió a la posterior pesadilla de la dictadura, transcurrió entre 1968 y junio de 1973, con medidas prontas de seguridad, suspensión de garantías individuales, masivas detenciones, torturas, asesinatos de obreros y estudiantes y una despiadada censura de prensa.

No obstante y por más que las referencias históricas resultan en este caso insoslayables, el núcleo de este libro se concentra particularmente en las audaces fugas que tuvieron como protagonistas a los tupamaros.

En tal sentido, buena parte del relato recrea la evasión masiva registrada en setiembre de 1971, que permitió a ciento once presos (cinco de ellos reclusos comunes) recuperar su libertad.

El exitoso y osado operativo impactó fuertemente en la opinión pública de la época, transformándose, a la sazón, en un duro golpe político a la soberbia y la prepotencia del gobierno.

Incluso, no es un detalle menor que la fuga, conocida simbólicamente como «El abuso», se haya desarrollado apenas dos meses antes de las controvertidas elecciones nacionales que le otorgaron el triunfo a Juan María Bordaberry.

Mediante una prosa dotada de un lenguaje frontal y un claro sesgo testimonial, Samuel Blixen ingresa en la intimidad del proceso de preparación y ejecución de las evasiones.

No es casual que todos los personajes del relato sean mencionados por sus apodos y no por sus nombres reales, lo cual otorga un mayor realismo y verosimilitud a lo evocado.

Sin embargo, para el lector avezado y conocedor de la verdadera historia, resulta relativamente fácil identificar a los protagonistas.

La obra tiene la virtud de reconstruir acontecimientos no demasiados abordados por la literatura testimonial, que habitualmente se ha ocupado de los tiempos más duros del cautiverio, aislamiento y calvario de los presos políticos durante la dictadura, tanto en el penal de Libertad cuanto en establecimientos militares.

La narración confirma que «El abuso» fue una auténtica proeza de la ingeniería revolucionaria, que incluyó la coordinación de múltiples actividades secretas, la excavación de túneles, la fabricación de herramientas, el soborno a carceleros y el estricto control de los movimientos en los celdarios.

Obviamente, el operativo fue concretado mediante una encomiable disciplina de trabajo, una profunda convicción y hasta una considerable dosis de optimismo.

El relato explica, detalladamente, las diversas acciones desarrolladas simultáneamente, tanto dentro como fuera de los muros del penal.

La recreación incluye oportunas referencias a algunos de los más sonados secuestros de ciudadanos extranjeros protagonizados por combatientes del MLN, así como a las frustradas negociaciones para canjear a los cautivos por la libertad de los presos políticos.

La inflexibilidad del gobierno de Pacheco a las demandas de los guerrilleros e incluso a las presiones internacionales ejercidas a través de las embajadas, malograron las esperanzas de libertad de numerosos reclusos.

Sin abandonar jamás el hilo conductor de la narración, el libro recuerda también los intensos operativos desplegados por fuerzas represivas armadas a guerra, con el propósito de liberar a los secuestrados.

Obviamente, las referencias a los acontecimientos que sucedían fuera del penal de Punta Carretas ­que son naturalmente conocidos y ampliamente difundidos- operan como un mero soporte contextual de este trabajo.

La narración abunda en minucias en torno a cómo se organizó la vida carcelaria durante el período comprendido entre 1970 y 1972, y hasta qué punto cada acción estuvo subordinada al objetivo de la fuga.

El relator ingresa en los diversos entretelones de una aventura colectiva realmente impactante, que detonó diversas sensaciones en el tenso y polarizado escenario de la campaña electoral.

Indagando en un pasado aún más distante en el tiempo, Samuel Blixen recuerda también la fuga protagonizada por un grupo de anarquistas en la década del treinta, que violó la aparentemente invulnerable seguridad del penal de Punta Carretas.

«La Comisión Aspirina» es una narración ágil y reveladora, que restituye la memoria de los audaces operativos político-militares desarrollados por el Movimiento de Liberación Nacional, a comienzos de la tumultuoso década del setenta del siglo pasado.

El libro condensa toda la pasión de un grupo de guerrilleros enfrentados al sistema, que asumieron la impostergable necesidad de recuperar su libertad para retornar al frente de lucha.

Este plausible trabajo opera como un indispensable disparador para la reflexión colectiva contemporánea, por su indudable valor testimonial y documental.

(Editorial Trilce)

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