NEURONAS Y NEUROSIS

TELEVIDENTES EN VACACIONES

Pocos o nadie tuvo valentía para rastrear y disfrutar de alguna excepción distraída, que por error se hubiera colado en la programación más que pobre, paupérrima tanto de Monte Carlo, Saeta y Teledoce.

Las mediciones de audiencia deben registrar un índice muy bajo de teleespectadores salvo aquellos que como adictos siguen a los lastimosos de siempre y a culebrones que estaban en su final, por lo que el déficit de comercialización estará en un rojo encendido por la pérdida de los colores apagados en los televisores.

Repase los meses veraniegos. ¿Algo nuevo? ¿Encontró las 7 diferencias entre el hartazgo y desganado «Verano del 12″ con los años anteriores? ¿O la cansina aparición de Alonso en el Carnaval de Río presentando programas a destiempo, días después de conocerse quién había ya ganado en el Sambódromo?

Si las propias emisiones sobre el desfile de Carnaval o de las Llamadas no entusiasmaron, ¿qué le quedó?

El saldo claro fue que las desapariciones de los programas nacionales centrales produjo un vaciamiento que será trabajoso recuperar por más anuncios rimbombantes de planes para el año. Si el 2007 no aportó nada, este 2008 parece tener una proyección negativa mayor.

Ya entrado marzo, el movimiento estuvo en el rubro informativo pero también hubo cansancio porque los periodistas repetían todos los días las mismas cosas,

esas cosas sobre la reelección, sobre si «el Pepe» se presentaría, una y otra vez desquiciando no solo a los ministros sino a los televidentes que iban quedando.

Vale aceptar. El cambio en la estructura de gobierno de Tabaré Vázquez animó algunas tardecitas. Luego, los problemas de explicar como si alguien invade un territorio extranjero eso no es una invasión, y el temor que los problemas colombianos, venezolanos y ecuatorianos sean disparadores de acciones de los poderosos, que tienen muchos deseos de justificar intromisiones en asuntos ajenos.

Como todo siguió en ese color desvaído queremos celebrar el sobresalto de una de las neuronas. «Buen día Uruguay», que en general es soportable, comenzó a festejar su décimo año de salida. Es mucho tiempo, no cabe duda. Pero hay dudas sobre si lo que ofrecerán será válido para atraparnos. Quizás lo sea para divertirnos porque si se repiten cosas como las vistas y oídas el pasado lunes 3 puede convertirse en un buen programa de humor. O sea abandonar la idea de entretener educando seriamente por nuevos conceptos pedagógicos como el de la risa que generan los disparates. Leonardo Lorenzo, que es correcto, estaba presentando una de las atracciones del año, la presencia de una tarotista. Ella, Lourdes Ferro, explicó la importancia de los números de las cartas. Se refirió a que estábamos en el décimo aniversario, que además había otro diez en la suma del año, 2008, dos más 8 son 10, y que esto pasaba en el 4. Y aquí para resaltar la bonanza dijo que «Diez más cuatro es igual a quince». Ser ignorante del tarot nos impide encontrar razón para ello, es como si 2 más 2 fueran 5. Sí. Dijo 10 más 4 son 15. Y lo dijo en el primer día del inicio de las clases en las escuelas. Como para reprobar todo y como para que nadie crea en las predicciones si son así de fáciles de acomodar.

Errar es humano, ya se ha dicho. Pero tiene que haberse encontrado algún padre o alguna madre que no pudo explicarle a su hijo que la suma era apenas de 14, porque los chiquitines creen todo lo que ven.

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