Premio internacional para la cinematografía uruguaya
El filme uruguayo «Matar a todos», de Esteban Schroeder, ganó el premio especial del jurado del cuadragésmo octavo festival internacional de cine de Cartagena (Colombia), mientras que el cineasta uruguayo radicado en México Rodrigo Plá se alzó con el premio al Mejor director.
El filme puertorriqueño «Maldeamores», producido por Benicio del Toro, ganó tres de los principales premios al obtener los galardones a mejor película, actriz de reparto la cubana Silvia Brito y guión. Por su parte, la mexicana «La zona» ganó dos estatuillas de la India Catalina para el mejor director, Rodrigo Plá, y la mejor fotografía con Emiliano Villanuevo, anunciaron en un comunicado los organizadores del más antiguo festival de cine en el continente.
La película uruguaya «Matar a todos», de Esteban Schroeder, ganó el premio especial del jurado, mientras que el premio del público fue para la colombiana «Los actores del conflicto», de Lisandro Duque.
La experimentada Brito compartió el galardón a mejor actriz de reparto con la chilena María Izquierdo, del filme «Matar a todos». «Maldeamores», que reúne varias historias de amor y está dirigida por Carlos Ruiz y Mariém Pérez, había representado a Puerto Rico en los premios Oscar y Goya (España) en el rubro de mejor película extranjera.
En la categoría de mejor actriz principal el galardón fue para Inés Efrón por su papel de hermafrodita en el filme argentino «XXY», de Lucía Puenzo, que también obtuvo el premio a la mejor opera prima.
Como mejor actor fue escogido el brasileño Caio Blat por su papel de estudiante adicto a las drogas en «Prohibido prohibir».
La cuadragésima octava edición del festival, que este año estuvo dedicado a Francia, culminó tras una semana con una ceremonia especial en el centro de Convenciones de Cartagena, ubicado frente a las murallas de este histórico balneario 1.100 kilómetros al norte de Bogotá.
Por otra parte, «Matar a todos» y «La zona» participarán ahora en la vigésimo segunda edición del prestigioso Festival de Friburgo (Suiza), en donde cuatro películas latinoamericanas aspiran al premio Mirada de Oro, entre trece que estarán en concurso.
La cintas concursantes son la mexicana «La zona», del uruguayo Rodrigo Plá; la argentina «La novia errante», de Ana Katz; la uruguaya «Matar a todos», de Esteban Schoeder, y «El camino», de Ishtar Yasin, de Costa Rica.
Edouard Waintrop, director artístico del evento, dijo que este año la filmografía de América Latina, Asia y Africa inicia una etapa de gran variedad temática y de estilos en el certamen.
Entre los largometrajes incluidos en la muestra paralela se encuentran «Malos hábitos», del mexicano Simon Bross; «Falsa locura», «Diarios de motocicleta», con la canción del uruguayo Jorge Drexler que obtuvo un Oscar a la Mejor Canción Original, y el documental «Hércules 56″, de los brasileños Carlos Reichenbach, Walter Salles y Silvio Da-Rin, respectivamente.
En la sección Cine y Revolución, de carácter histórico, se proyectarán «Soy Cuba», de Mikhail Kalatozov (1964), la emblemática «La hora de los hornos», del argentino Ezequiel Fernando «Pino» Solanas (1968), y «Alma corsaria», de Carlos Reichenbach.
Considerado por especialistas punto de encuentro entre naciones, el festival de Friburgo agrupa este año un centenar de películas.
«Matar a todos» trata acerca del secuestro y posterior asesinato en Uruguay del químico chileno Eugenio Berríos, quien era llamado «el genio de la química» o «el químico de su Excelencia» y tenía un par de alias como «Hermes» y «el Conde». Aparentemente supo ser una especie de play boy cocainómano, amante de la dolce vita, los autos descapotables y las rubias de plástico. Agente especial de la Policía secreta de Pinochet, también manejó un perfil egocéntrico y artificialmente extrovertido que escondía según conocidos a una persona depresiva (y sexualmente complicada) que terminó sus días acorralada en tierras extrañas y asesinada por los cómplices de antaño. Entre su retorcida biografía pueden detectarse hechos muy puntuales que hablan de su enrolamiento en «Patria y Libertad», la convocatoria del mismísimo Pinochet luego de su egreso de la Universidad de Concepción, el tristemente célebre laboratorio en la casa de Michael Townley, en Villa Naranja, y la desesperada llamada telefónica en la cual, inútilmente, pidió ayuda a la embajada chilena en Uruguay antes de desaparecer del todo.
Fabricante del gas sarín (un producto empleado por los nazis, que mata produciendo el mismo efecto de un paro cardíaco, sin dejar huellas), fue acusado además de ser el autor del primer magnicidio en la historia de Chile, envenenando al ex presidente Eduardo Frei en 1982, entre otras cosas como venderle armas a Irán e Irak. Asimismo, consta su participación en otros dos homicidios renombrados, el del ex canciller Orlando Letelier (setiembre de 1976) y el del diplomático español Carmelo Soria (julio del mismo año).
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