CRONICAS DE MONTEVIDEO

Una ciudad no es una mera estructura urbanística, con sus calles, plazas, edificios históricos, templos o sitios de recreación o esparcimiento. Es un territorio vivo de memoria, cargado de añejas reminiscencias.

Cada rincón está impregnado de pasado, porque en él subyace el recuerdo de un pequeño o un gran acontecimiento, en una suerte de continuidad que se trasmite de generación en generación.

Esa ecuación de tiempo y espacio está presente en todas las urbes del planeta, desde el esplendor de París que atesora la pasión de una paradigmática revolución y la Roma que guarda en sus entrañas el legado de una poderosa civilización, hasta la alienante Nueva York o la occidentalizada Tokio.

En este tema, hay una cuestión de piel, que se experimenta obviamente también en los grandes centros urbanos latinoamericanos, que mixturan la tradición con la irrenunciable herencia de la colonia.

Desde la no menos vertiginosa Buenos Aires hasta la fascinante Río de Janeiro de las paradisíacas playas y el ritual carnavalero, las ciudades del continente tienen naturalmente su propia identidad.

Nuestra entrañable Montevideo no es ciertamente una excepción. Pese a su pequeñez, su privilegiada ubicación geográfica la transforma en insoslayable punto de referencia.

En el pasado, nuestra capital fue escenario de cruentos asedios, sitios y enfrentamientos armados, en el marco de la gesta independentista.

La lucha de divisas que caracterizó al traumático parto del Uruguay moderno, también expuso a Montevideo a otras profundas conmociones.

Sin embargo, felizmente la historia de nuestra querida ciudad no sólo se escribió con choques de sables y tronar de cañones.

La verdadera memoria reside en su intransferible identidad, nacida de la entraña de sus tradiciones, sus costumbres y los grandes acontecimientos políticos y sociales.

«Crónicas del viejo Montevideo» recupera buena parte de ese rico legado, a través de la pluma del historiador José María Fernández Saldaña.

Este abogado salteño nacido en 1879 y fallecido en 1961, plasmó muchas de sus impresiones y estupendas pinturas de ambiente en libros y otras publicaciones.

Este trabajo rescata y transcribe algunos textos fundamentales de la producción del autor, que evocan el espíritu de una ciudad otrora pujante y cosmopolita.

La obra, que está ilustrada con elocuentes imágenes de hitos impresos en el imaginario social, redescubre a la Montevideo de los tranvías, las diligencias, los teatros libertinos y los grandes mercados.

(Edición de Arca)

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