La hegemonía unipolar y la tentación autoritaria
En «Estados fallidos», el politólogo e investigador Noam Chomski denuncia las flagrantes violaciones al derecho internacional perpetradas por Estados Unidos, advirtiendo en torno a la inquietante fragilidad de la paz mundial.
Noam Chomski, que es uno de los más influyentes intelectuales de nuestro tiempo, ha sido activista político durante toda su vida y uno de los más influyentes críticos de la política exterior norteamericana.
Sus opiniones sobre el tema así como su elocuente visión acerca de los acontecimientos mundiales contemporáneos, constituyen una inapreciable materia prima de debate a nivel de la comunidad internacional.
Es autor de numerosos títulos de singular éxito de público y crítica, desde «American Power and the New Mandarines» en la década del sesenta del siglo pasado, hasta «Hegemonía y supervivencia» (2003), que es la obra cumbre que sintetiza su pensamiento.
En 2005, el autor publicó «Ambiciones imperiales», otro título crucial de su producción ensayística, que volvió a conmover a la opinión pública, tanto en su país como en otros grandes centros de poder planetario.
Chomski es profesor de lingüística y filosofía, disciplinas sobre las cuales también posee una abundante producción de nivel académico.
Sin embargo, la veta crucial de su aporte intelectual han sido sus escritos sobre la política internacional de los Estados Unidos, en los cuales ha plasmado sus discrepancias con el papel de gendarme de Washington y los riesgos para la democracia.
Auténtica pulga en la oreja de los popes de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono, el pensador se ha transformado en un severo fiscal de las agresiones perpetradas por la potencia hegemónica en diversas regiones del planeta.
Ni la guerra mediática desplegada por el poder ha logrado arredrar a esta destacada personalidad, que ha persistido en su ácida crítica hacia la expansión norteamericana y sus siempre dramáticas consecuencias.
Hace casi cinco años, «Hegemonía y supervivencia» se transformó en un despiadado alegato contra las políticas agresivas de Estados Unidos, que adquirieron una mayor virulencia luego de los dramáticos atentados perpetrados contra las torres gemelas.
Con una opinión pública adversa a su prédica y manipulada en su más íntima sensibilidad por la masacre, Chomski fue una de las primeras voces que se alzó contra la paranoia belicista encabezada por George W. Bush.
Tras las sucesivas invasiones perpetradas contra Afganistán e Irak, el ulterior desarrollo de los acontecimientos le dio la razón: ambos episodios bélicos se transformaron en tragedias colectivas y en permanentes focos de tensión en Oriente Próximo.
Fruto de la reflexión y la investigación, nació precisamente «Estados fallidos», este nuevo ensayo de más de trescientas páginas, en el cual Noam Chomski denuncia el estrepitoso fracaso de una política tan despiadada como errática.
La obra no se agota naturalmente en la mera recreación de los acontecimientos, que sólo han sido difundidos parcialmente a consecuencia de la cómplice política de ocultamiento del poder mediático.
El libro revela episodios que, por su extrema delicadeza, han sido deliberadamente ignorados o minimizados, con el propósito de blanquear las campañas militares norteamericanas en los territorios ocupados.
Obviamente, este trabajo de investigación incluye entretelones poco o nada conocidos que rodearon o aún rodean a los conflictos, con el objetivo de arrojar luz sobre la verdad.
El ensayo está concebido con una visión panorámica y esclarecedora, que no soslaya permanentes referencias a acontecimientos del pasado reciente, incluyendo naturalmente el crucial período de la denominada guerra fría.
Ese permanente ejercicio de revisión histórica opera necesariamente como disparador de la reflexión, en torno al papel global desempeñado por la potencia del Norte, particularmente luego del derrumbe del bloque socialista y la extinción de la bipolaridad.
Como en obras precedentes, Noam Chomski asume el supremo desafío de ensayar una profunda mirada crítica sobre su propio tiempo, sin desestimar la eventual perspectiva histórica.
En los primeros capítulos de esta obra, el académico e investigador construye una minuciosa radiografía acerca del presente, advirtiendo en torno a los graves riesgos existentes para la paz mundial.
En ese marco, denuncia sin ambages los auténticos dislates perpetrados por la administración Bush, que han expuesto a su propio país a la repulsa y el aislamiento.
Nadie puede inferir que el autor sea un enemigo de su propio país. Muy por el contrario, sus ácidos juicios persiguen claramente el propósito de preservar la imagen de la primera potencia económica y militar del mundo.
Según Chomski, el actual gobierno norteamericano ha puesto en riesgo la seguridad de su propio territorio, al exponerlo a represalias externas alimentadas por la generalizada indignación que suelen provocar sus campañas militares fuera de fronteras.
Basando en irrefutables comprobaciones y testimonios altamente confiables, Chosmki advierte que la política agresiva de Washington puede devenir en una nueva carrera armamentista.
De algún modo, el analista visualiza un escenario contemporáneo similar al de la fase más álgida de la guerra fría, cuando Estados Unidos y la URSS competían en el desarrollo de nuevas tecnologías de destrucción masiva.
El falaz pretexto invocado por el imperio unipolar y sus aliados para invadir Irak y establecer allí un gobierno títere, puede transformarse en una dramática realidad.
Según Chomski, si EE.UU. persiste en su propósito de armarse hasta los dientes y en su dialéctica amenazante e intimidatoria, es factible que otras potencias emulen su conducta.
El riesgo de holocausto nuclear que pareció disiparse definitivamente al descongelarse la guerra fría, puede reactivarse por el efecto dominó provocado por el discurso belicista de Washington y sus cada vez más escasos aliados.
Incluso, el autor advierte en torno a la alta volatilidad del mercado de armamentos y la posibilidad de que grupos integristas musulmanes puedan acceder a artefactos atómicos de alto poder destructivo.
Aunque centra particularmente su abordaje crítico en la actual coyuntura internacional, el investigador recrea permanentemente otros acontecimientos que coadyuvan a la interpretación de la cultura hegemónica norteamericana.
En tal sentido, evoca, por ejemplo, la encubierta participación de la CIA en el derrocamiento del presidente socialista chileno Salvador Allende y la ayuda militar de la Casa Blanca a la depuesta dictadura del tirano nicaragüense Anastasio Somoza.
Chomski explicita claramente que, más allá de eventuales circunstancias, las políticas expansionistas e intervencionistas del imperio tuvieron siempre el mismo objetivo: preservar los intereses estratégicos y económicos de la potencia dominante.
El ensayista desestima las interpretaciones minimalistas en torno a la génesis de la tensión mundial, al aludir particularmente a la confluencia de objetivos entre el poder político y el gran capital.
Chomski no exonera de responsabilidad a las administraciones anteriores sobre los acontecimientos contemporáneos, citando abundantes reflexiones de especialistas que han asumido un papel crítico hacia las políticas de George W. Bush.
El autor corrobora que la prédica democrática tan invocada por los halcones de Washington para justificar lo injustificable, es realmente una grotesca patraña.
Incluso, Chosmki llega a cuestionar al propio modelo doméstico norteamericano, que, a su juicio, es cada vez menos democrático, por el desmesurado poder de las grandes corporaciones.
En ese contexto, desestima tajantemente el discurso presuntamente moralizante de la potencia unipolar, que pretende exportar su modelo a las regiones más recónditas del planeta mediante la instalac
ión de gobiernos funcionales a sus intereses de dominación.
«Estados fallidos» es una obra fermental y profundamente reflexiva, que demuele de plano la gran mentira del discurso hegemónico, recurrentemente apoyado por una muy bien aceitada y financiada maquinaria mediática.
La obra, transformada a la sazón en un auténtico alegato, arroja luz sobre las verdaderas motivaciones de las agresiones militares perpetradas contra países soberanos y advierte acerca de un eventual colapso de la paz mundial.
(Ediciones B)
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