Un clásico desconocido

El Dr. Seuss (Theodor S. Geisel) fue un famoso autor de novelas, cuentos y poemas infantiles. Famoso, en Estados Unidos, no aquí. Entre sus obras, figura Cómo el Grinch robó la Navidad, de 1957, que fue llevada a dibujos animados en 1966.

En su infancia, «no había Navidad si no leíamos el libro y mirábamos el dibujo por televisión», recuerda Jim Carey para quien actuar en esta película fue un sueño realizado.

La palabra ‘grinch’ suena a mugre y a mueca. El Grinch es una especie de duende malo al que todos odian y que odia a toda la ciudad. En esta historia se cruza con otro mito anglosajón, el de la Navidad. Desde Dickens, esta fiesta anual tiene un «espíritu» inefable de amor universal.

Llega la fecha y el Grinch resuelve estropearla. En el camino se encuentra con su antagonista, la niña Cindy Lou Who, que se encuentra sola porque tampoco logra captar el espíritu de Navidad. Sólo ve que los grandes están ocupados haciendo compras y que su madre desea vencer en una competencia de iluminación decorativa. Las preguntas de la niña, sobre la Navidad y el Grinch, irán haciendo aflorar un dejo de termura en el monstruito.

El protagonista del filme es Jim Carey, pero en realidad la palma la lleva el maquillaje de Rick Baker, ganador de cinco Oscar. El director Ron Howard conoce de superéxitos. Dirigió, entre otros, Cocoon, Llamarada y Ed TV.

Es interesante que el Dr. Seuss nunca quiso que Hollywood adaptara sus escritos, desde el dibujo animado de esta historia, que le pareció satisfactorio, y desde un fracaso anterior. Fallecido en 1991, su viuda comenzó a buscar un productor, según dice, porque los efectos especiales han alcanzado un nivel que su esposo hubiera aprobado.

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