Las frases ingeniosas de Oscar Wilde

Oscar Wilde ganó popularidad por la agudeza de sus frases ingeniosas, que pueblan sus obras y cuyo eco se escucha en los guiones más lucidos de Hollywood.

Hay un personaje de El retrato de Dorian Gray que dejó de hablar a los 15 años porque consideró que ya había dicho todo lo que tenía para decir.

Esto no ocurrió al autor, gran conversador, que desplegó en su vida la misma brillantez que en sus escritos. Cuando llegó a Nueva York, el 2 de enero de 1882 para una gira en la que daría 140 conferencias, dijo a los aduaneros que le preguntaron si tenía algo que declarar: «Nada más que mi genio».

Sus salidas eran tan populares que se dice que Dorothy Parker aseguraba que nunca se atribuía los comentarios sagaces que se le ocurrían: daba por sentado que eran de Wilde.

AFP recopiló una docena de sus dichos:

* Amarse a sí mismo es el comienzo de una larga historia de amor.

* La única cosa que nos permite vivir es el sentimiento de la inmensa inferioridad de los otros, un sentimiento que yo siempre he cultivado.

* Una verdad deja de ser verdad cuando nadie cree en ella.

* El arte malo es mucho peor que la ausencia de arte.

* La vida imita al arte mucho más de lo que el arte imita a la vida.

* Los americanos se casan pronto, las americanas se casan a menudo, y se llevan sumamente bien.

* Todo el mundo puede tener sentido común, a condición de no tener imaginación.

* Dar un consejo es siempre una tontería, pero dar un buen consejo es absolutamente fatal.

* El público es muy tolerante, lo perdona todo salvo el genio.

* El periodismo es ilegible y la literatura no es leída.

* Todo el mundo puede hacer historia, sólo un gran hombre puede escribirla.

* Siempre he pensado que trabajar mucho es la ocupación de quienes no tienen nada mejor que hacer.

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