Risas, crítica, sátira, y locura reunidas en murga La Gran Siete
En la tercera jornada del concurso, la concurrencia no fue la esperada. Los conjuntos con su entrega debieron esforzarse para conquistar a los presentes.
La pequeña Lulú
Tal vez deberíamos hablar de una noche desafortunada de esta revista conformada por un elenco juvenil. Llamó la atención el desaprovechamiento de Natalia Vega, una de las escasas figuras con experiencia, sin conferirle el menor protagonismo y también el bajo rendimiento de algunos valores que habían demostrado aptitudes en las Promesas. El mayor de sus problemas vino por el dinamismo que se pretendió imponerle a la actuación, que por la mala dicción de algunos componentes provocó que el público se desentendiera del espectáculo. Los rostros de los chiquilines al descender del escenario demostraban que eran muy conscientes de cuánto había sucedido y trasuntaban un sentimiento de decepción.
Tienen una segunda oportunidad dentro de un par de semanas y confiamos en que logren una notoria superación.
Senegal
«Mentiras piadosas» se tituló la propuesta de la comparsa que se destacó en lo musical, con un coro perfectamente entendible, bien arreglado, con un ritmo contagiante y una cuerda de tambores con cortes perfectos. Gonzalo Rodríguez se erigió en la gran figura, con un despliegue impresionante, actuando, bailando y cantando. En otros aspectos, evidenciaron algunas carencias, que bien pueden ser subsanadas con el correr del certamen, ya que desde su clasificación hasta el presente mostraron una enorme evolución. Habrá que ver si con eso les alcanza para acceder a la Liguilla.
La gran siete
Un espectáculo redondito de la murga, con un libreto que ya queremos volver a escuchar, pues nos impactó por su contundencia, con una abundante dosis de crítica, sátira y risas por doquier.
Un coro muy afiatado, con notables arreglos del multifacético Guillermo Lamolle (director y libretista, además) y músicas estupendamente elegidas. Un vestuario creativo, un movimiento escénico acorde y un rendimiento superlativo del elenco. Abundan los momentos brillantes, como su salpicón o el Pilsen rock. Desopilante de punta a punta. ¡Qué murgón!
Araca la Cana
Fue un año de cambios para «La Bruta» en sus aspectos técnicos: nuevo director escénico y arreglador coral (Fernando De Moraes), director de puesta en escena (el laureado Carlos Aguilera en su debut en el reinado de Momo), vestuarista (Juan Mascheroni) y maquilladora (Mariela Gotuzzo) y, por lo apreciado, todos ellos fueron beneficiosos para el conjunto.
Una murga bien parada sobre el escenario, ataviada lujosamente, en sus rostros luciendo ornamentadas filigranas y cantando fiel a su historia, con arreglos muy elaborados. Pasajes resaltables como «La chamarrita sin acordeón» o ese homenaje a los «sudacas» escrito por Aragón, para la «Araka» de Cádiz y que bautizó como «Los inmigrantes».
Sobre el final, la polémica giró en torno a su bajada, sin la garra característica, sin explosión, una opción que tomó «Catusa» que realmente nos sorprendió.
Evidentemente, no es una de los grandes temporadas de «La compañera».
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