"Dos en la carretera". Obra de Dino Armas en el teatro El Galpón

La tercera edad nos pierde los ómnibus

La desenvuelta Charo (Ana María Pañella), conoce en un ómnibus suburbano a Ismael, un notario sesentón que lleva regularmente flores a la tumba de su esposa muerta.

Comparten un asiento; los encuentros casuales se repiten. E-

lla es joven, habla sin parar, comenta con familiaridad las andanzas de lugareños como un tal «Chancho» Correa, el rengo Arena, el Rubén y el Mellado. Hasta aquí el diálogo, aunque divagador, tiene cierta verosimilitud; pero no pasa nada, los espectadores están a punto de sucumbir a un tedio similar al de los viajes en ómnibus. Armas se decide intervenir con la artillería pesada. Decreta que la muchacha, tan suelta de cuerpo y tan proclive al lenguaje reo, es virgen; y que, por razones que su entorno requiere y que no llegamos a entender, necesita un certificado de virginidad que pedirá al viajero ocasional, al escribano del asiento de al lado. Ismael extiende el documento, lo sella, lo signa y lo firma. Eso parece darle ánimos y le tira a la cara a la joven una oferta de sexo tan directa que avergonzaría, creemos, al «Chancho» Correa y hasta al mismísimo rengo Arena. Como era de esperar, Charo romperá, sin usarlo, el certificado de virginidad.

La pieza es ingenua, pero mucho más inverosímil; es más escolar que simple y más vocinglera que sentimental; la interpretación fue todo lo que el texto permitió a los actores. Encontramos a Ana Pañella muy forzada, distante del personaje, en un registro callejero y ordinario que no frecuenta. Como los interludios a cargo de Gamero, ajenos a toda trama, su actuación fue compuesta y elaborada, pero no pasó de la caricatura.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje