De pies y manos, de Roberto Cossa

Muerte simbólica de intelectuales

Nada nuevo tratándose de Roberto Cossa, salvo la presentación, en el programa de mano, de Osvaldo Pelletieri, para quien De pies y manos es un «…texto perteneciente al mundo canónico (sic) de la textualidad de Roberto Cossa… (que) se organiza a partir de la refuncionalización (sic) de… la reiteración y el aplazamiento de la acción… artificio (que) expresa … la ‘muerte simbólica’ (sic) del intelectual de clase media, el derrumbe de la familia y la amistad tradicionales… Así ‘la madre’, ‘el amigo’, ‘la novia’, ‘el profesor idealista’ se convierten en esperpentos…»

El autor intenta probar que «…la Argentina y su clase media» (son una) «pura cristalización» (sic) «histórica y social, condenados a reiterar hasta el cansancio los gestos y los mitos del pasado…» Concluye Pelletieri que «Para Cossa estamos «atados de pies y manos» y está en nosotros la posibilidad de desatarnos».

Menos mal. Estábamos condenados a una «muerte simbólica», a quedar hechos piedra (la cristalización), a derrumbes y esperpentos; pero Cossa nos redime. Enciende un faro de esperanza y nos revela que nos podemos liberar no bien lo decidamos. ¡Usted puede!

Pero después de estos cristales que gesticulan, después de esa idea de Juan José Sebreli (Buenos Aires, vida cotidiana y alienación) a quien no se nombra, después de unos «esperpentos» y de un «canon» expropiados a Valle Inclán y Harold Bloom, anonadados como quedamos por el novedoso mensaje de la obra (un papirotazo y resucitaréis de entre los muertos) se encienden las luces de la escena, comienza la acción y, en vez del fulgor intelectual que anuncia Pelletieri, hay otra obra de Cossa, algo más confusa y roma que las demás, pero con los mismos lugares comunes, los mismos trombones de su grosería rampante y los mismos fantaseos caprichosos que quieren pasar, respectivamente, por naturalidad, fuerza e imaginación.

La interpretación es algo menos que mediocre. La escenografía y las luces de Graciela Galán son excelentes, como ocurre invariablemente con sus accesorios escénicos.

De pies y manos, de Roberto Cossa, con Ana María Casó, Federico Olivera, Verónica Piaggio, Raúl Rizzo y Manuel Vicente. Escenografía, luces y vestuario de Graciela Galán, dirección de Roberto Castro. En Teatro del Notariado, estreno del 25 de noviembre.

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