
Todavía se navega en las conjeturas y continúa sin conocerse la realidad de la crisis de las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos, y la verdad sobre las pérdidas multimillonarias que han anunciado algunos bancos y que muchos no consideran reales.
Tampoco hay certezas si los mecanismo aplicados por la Reserva Federal de EEUU resultaran correctos y ni se sabe si serán suficientes para tranquilizar al mercado. Mientras los analistas coinciden en que la volatilidad genera incertidumbre, lo que es un claro impedimento que no permite pronosticar el escenario financiero para los próximos meses, en Punta del Este los bancos viven una situación ajena e indiferente a la preocupación de las grandes plazas financieras del mundo y parecen cobrar impulso con renovados bríos.
Mostradores y escritorios de atención personalizada llenos, y un movimiento permanente son el denominador común de las entidades financieras extranjeras esteñas. Aunque la información -netamente reservada- no trasciende, el movimiento comercial con locales llenos, con emprendimientos en la construcción -boom inmobiliario mediante-, permite negocios favorables con colocaciones de poco riesgo que han potenciado la plaza.
La jornada de los trabajadores bancarios de hasta diez horas, son un claro síntoma de que las entidades financieras de plaza están ganando terreno que tiempo atrás habían perdido. Extranjeros, en su mayoría argentinos y brasileños, son quienes se ven con más frecuencia en las instituciones financieras que siguen captando capitales y colocándolos entre los inversionistas como hace mucho tiempo no se daba. Los bancos de Punta del Este recuperaron la credibilidad y la sonrisa, al ritmo de un verano exitoso.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21