Furia francesa por los "olímpicos" Astérix y Obélix

Trompetas del Imperio Romano suenan con vigor en la televisión francesa en estos días, prueba inequívoca del furor por la llegada del estreno de «Astérix y Obélix en los Juegos Olímpicos» el próximo día 30.

Grandes figuras del cine aparecen con frecuencia ahora en los medios locales, al tiempo que abundan programas especiales y entrevistas alrededor de la nueva superproducción que da continuidad a la saga de los simpáticos personajes.

Gérard Depardieu repite la interpretación del obeso Obélix, mientras Clovis Cornillac encarna a Astérix en el largometraje producido a un costo de 78 millones de euros, con la presencia de una serie de reconocidas figuras internacionales.

Los dos amigos galos, creados por Goscinny y Uderzo para el cómic en 1959, tuvieron ya un exitoso precedente con las cintas anteriores. En esta ocasión se lanzan al ambiente olímpico con la ayuda de famosos deportistas.

Así se verán en pequeños papeles a los futbolistas Zinedine Zidane y David Beckham, el automovilista Michael Schumacher, la tenista Amélie Mauresmo y el basquebolista Tony Parker, entre otros.

Igualmente, el film, dirigido por Fréderic Forestier y Thomas Langman, tiene el lujo de traer de nuevo al celuloide a dos «monstruos sagrados» del cine italiano (Claudia Cardinale) y francés (Alain Delon).

El cómico belga Benoit Poelvoorde hace de Brutus, quien tiene entre colaboradores al español Santiago Segura. Luego siguen la italo-norteamericana Vanessa Hessler, la modelo franco-checa Adriana Karembeau y el desaparecido Jean-Pierre Cassel (Panorámix).

La propuesta atlética cuenta que Lunátix (el franco-canadiense Stepháne Rouseau) se enamora de la princesa Irina (Hessler), y Astérix y Obélix buscan convertirlo en campeón de los Juegos Olímpicos para ayudarlo en la conquista.

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