Gelman recibió el Premio Rulfo

"Ningún microchip convertirá la lengua en trapo"

El poeta argentino de 70 años, al recibir el premio en la inauguración de la XIV Feria Internacional del Libro (FIL) en la ciudad de Guadalajara, recordó a Theodor Adorno, quien alguna vez dijo que después de Auschwitz ya no era posible escribir poesía.

En desacuerdo, Gelman fue desgranando argumentos: «Ninguna catástrofe, natural o provocada por el hombre, ha podido jamás cortar el hilo de la poesía, esa sombra sin cuerpo que nace de las huellas del límite para borrarlo de la faz de la sangre».

«A pesar de los genocidas, la lengua permanece, sortea sus agujeros, el horror que no puede nombrar. El ser humano está dentro y fuera de la lengua. La poesía, lengua calcinada, tuvo que padecer en nuestro Sur discursos mortíferos, tuvo que atravesarlos y no salió indemne, pero sí más rica», agregó.

En presencia del presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar, y de Teresa, que representó al presidente Ernesto Zedillo, el autor de Cólera buey refirió que después de Auschwitz, de Hiroshima, de Nagasaki y del genocidio argentino, «el hombre padece otro crematorio no menos brutal, el del hambre».

«Padecemos un tiempo anterior, en realidad, anterior al sueño posible, a la humanidad posible, a su fulgor posible. Y, sin embargo, tal vez porque encuentra, como Juan Rulfo dijo, el olor de la gente como una esperanza», porque «la palabra justa pertenece al reino de la muerte».

«Y la condición de los poetas es frágil, no encuentran abrigo en su obra, cada momento de esa obra cuestiona lo demás y entonces nada sostiene a quien no tiene otro sostén que el acto de escribir. Y, sin embargo, la poesía continúa. La poesía está cargada de más vida. Un poema sin ojos no puede cruzar la calle», señaló.

Durante su discurso, el poeta también se refirió a México, «país de dos océanos y un mar», «la tierra que abrió sus puertas generosas a los perseguidos por las dictaduras del Sur».

Un lenguaje personal

Margo Glantz, encargada de la semblanza de Gelman, recordó varios textos del poeta, de quien dijo que «había creado un lenguaje personal, trabajado duramente, libro tras libro, un lenguaje poético e inequívocamente suyo».

«Un lenguaje que técnica y superficialmente consistiría en una ausencia de puntuación –explicitó–, en la proliferación de barras diagonales que cercenan lo que ya de por sí está escindido, en la profusión de interrogantes que nunca logran colmar el vacío, en la aparición de neologismos que intentan expresar lo que de otra forma no podría ser dicho, en la mismísima repetición de ciertas palabras relacionadas con el cuerpo y sus excrecencias, sus huesos, su sangre, sus jugos; palabras que muchas veces traen ecos de Vallejo; en la desaparición de mayúsculas, que deshacen cualquier intento de epicidad: ya no hay héroes, hay desaparecidos; la palabra política nunca politizada; la feminización de los vocablos y los actos; el uso del diminutivo, introduciendo en el discurso poético la ternura, la compasión, la infancia, la felicidad, la belleza».

Jurado internacional

Entre las obras del escritor se destacan El juego en que andamos, Gotán, Violín y otras cuestiones,Velorio del solo y Ni el flaco perdón de Dios, este sobre los desaparecidos en Argentina.

Hijo de inmigrantes ucranianos, Gelman nació en Argentina en 1930 sido traductor, periodista, editor y poeta. Fundador del grupo literario «El pan duro», cuenta en su haber con prestigiosos premios, como el Internacional Mondelo de Poesía (Italia, 1981), el Boris Vian (1983), el Juan Bautista Alberti (1995) y el Nacional de Poesía de Argentina (1997).

En marzo pasado se encontró en Uruguay con su nieta, hija de su hijo y su nuera secuestrados y asesinados durante la última dictadura militar en su país (1976-83).

La decisión de otorgar el reconocimiento a Gelman, entre 200 candidatos, la tomó un jurado integrado por los escritores Soledad Alvarez (República Dominicana), Juan Gustavo Cobo Borda (Colombia) Claude Fell (Francia), Jean Franco (Estados Unidos), Margo Glanz y Gonzalo Celorio (México).

Otros honrados con el galardón fueron el poeta chileno Nicanor Parra, el mexicano Juan José Arreola, el cubano Eliseo Diego, el peruano Juan Ramón Ribeyro, la brasileña Nélida Piñón, el guatemalteco Augusto Monterroso, el español Juan Marsé, la argentina Olga Orozco y el mexicano Sergio Pitol.

En el acto estuvo entre los asistentes el ministro de Cultura de España, Luis Alberto de Cuenca, ya que esta edición de la feria, que se extenderá una semana, tiene al país ibérico como invitado de honor. La Feria de Guadalajara expone, en un predio de 14.000 metros cuadrados, 75.000 títulos en español.

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