SEXO EN EL VERANO

¿Por qué yo tengo más ganas de hacerlo que mi pareja?

Miércoles 16 de enero de 2008 | 5:42
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No todo el mundo tiene los mismos niveles de apetencia tanto en sexo como en cualquier otra cosa, la diferencia es que en las demás cosas no nos importa porque podemos hacerlas solos cuando nuestra pareja no tiene ganas, pero en el sexo hay un tabú que dice que si no lo hacés con él/ella estás cometiendo una infracción grave.

Por ello, de cada dos veces que tengas ganas de sexo, masturbate una.

Eso los relajará a los dos y te ayudará a sacarte esa idea fija de la cabeza, porque lo malo de alguien insatisfecho es que no puede dejar de pensar en lo que desea.

Cuando desees tener relaciones sexuales, comunicalo con claridad. Si la respuesta es no, deja de molestarla; exprésale tu afecto de otra manera y no te enojes. La mayoría de las personas que conviven con alguien que tiene un deseo sexual alto sienten que cualquier aproximación o caricia es un preámbulo o una demanda sexual y por ello terminan por eludir cualquier muestra de afecto, porque son incapaces de diferenciar el amor del deseo sexual. Por eso recuerda: en cuanto oigas un no, déjale en paz. Se le irán aún más las ganas si se siente bajo acoso.

 

Haz que el sexo sea algo divertido y sin objetivos

Esmerate por conocer a tu pareja, investigá cuáles son sus gustos y sus aficiones, escuchá muy bien lo que te pide cuando están haciendo el amor y procurá dárselo. Aunque te cueste un poco, piensa que el premio merece la pena.

Cuanto mejor amante seas, más ganas tendrá de estar contigo. Piensa que la verdadera satisfacción sexual no reside en un orgasmo terrible sino en la satisfacción general y esa a veces se consigue con un “después” o un “antes” sorprendente, divertido o inesperado.

 

Los hombres, las mujeres y el sexo

Muchos hombres se quejan de que tienen mucho menos sexo del que desearían y muchas mujeres comentan ¿por qué voy a hacer el amor con él si no tengo ganas? No puede haber una vida sexual satisfactoria si la relación en general no es buena. El problema reside en que la mayoría de los hombres hacen las paces si se les ofrece la ocasión de jugar a su juego favorito: el sexo.

Pero, para la mayoría de las mujeres, el sexo no es su juego preferido y consideran que para tener relaciones sexuales satisfactorias tienen antes que estar en paz consigo mismas, con su pareja y con todo el mundo.

Si apenas se dirigen la palabra en todo el día, si sus necesidades emocionales te son ajenas y viceversa, si no se ahorran ningún comentario desagradable, es poco probable que a las 12 de la noche ella se convierta en una hembra en celo y él en un amante tierno y romántico.

Del mismo modo que se relacionan fuera de la cama lo harán en ella. Eso significa que si quieren una vida sexual frecuente y divertida tendrán que trabajar en todo lo demás, porque si la idea de sexo que tienen se reduce a unas pocas caricias en la cama a medianoche, es muy probable que uno de los dos, o los dos, acabe harto en poco tiempo, aunque él se queje de poco sexo y ella de falta de sentimientos.

Y esto va para los dos. Trátense como objetos de deseo en todo momento, sean picantes, divertidos y graciosos en todo momento y lugar.

La gente que ama el sexo ama la vida, desarrollen pasiones, sean entusiastas de lo que hacen y, sobre todas la cosas, de lo que hace vuestra pareja.

Mantengan el deseo de agradar y la forma física. El hecho de tener pareja no quiere decir que te tiene que querer si no te cuidás o tenés mal humor. No se trata de estar impecable desde antes de abrir un ojo, sino que hasta en una mañana tormentosa puede y debe de haber el rayo de sol de una sonrisa.

Aprovechen cualquier momento para acariciarse, con las manos, con los ojos o con la palabra.

Y sobre todo no pierdan nunca la amabilidad, la dulzura, la buena onda.

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