"GATOMAQUIA"

«Gatomaquia», de Lope de Vega, dirección de Héctor Manuel Vidal, es admirable como adaptación a teatro de un largo poema épico ­ cómico. Es graciosa y chispeante; tiene tanta soltura como escasa sustancia; su poder de diversión se limita a cuarenta y cinco minutos. «Gloriosus» de Plauto, dirección de Fernando Hernández, fue hasta ahora la mejor versión del clásico que vimos, pese a algunos acortamientos, casi forzosos. «La escuela del escándalo» de Sheridan, dirección de Imilce Viñas, dio, en el tono de Georges Feydeau, una obra que debió deslumbrar, pero en el estilo de Oscar Wilde. «La plaza y el cuarto» de Luciana Lagisquet, dirección de la autora, tuvo buenas ideas; la realización, en escritura y puesta en escena, pudo ser mejor. «La tercera parte del mar» de Alejandro Tantanián, dirección de Gerardo Begérez, una pieza que no revela su secreto de buenas a primeras, es tan modesta en sus recursos escenográficos como inteligente y precisa. «Las nenas de Pepe» de Gabriel Calderón, es una vigorosa puesta en escena de un texto con notorias flaquezas. «Mi bella dama» de Alan Jay Lerner, dirección de Omar Varela, es un buen espectáculo musical, donde se destacaron el vestuario de Nelson Mancebo y la actuación de Luis Fourcade. «No me dejen Zoilo» de Enrique Vidal, crítica en acción de «Barranca abajo», tiene gracia y buenas ideas que no llegaron a redondearse en una pieza. «Políticamente incorrecto» (en realidad «Out of order», o «Fuera de servicio») de Ray Cooney, dirección de Jorge Denevi, muestra una fértil invención de escenas chuscas e indeclinable ingenio; concluye por hacerse larga y delatar su falta de fondo. «Pura locura», sobre textos de autores varios, por Dahd Sfeir, hizo ver tanto la excelsa competencia de la actriz como su definitivo estancamiento en materia de elección de sus libretos. «Quitamanchas» de Sofi Etcheverry, con su dirección, es audaz, feliz, desenvuelta y, ay, desmañada. La autora, cuyas dotes son indiscutibles, no se ha ocupado mucho de atar cabos, refinar la trama, construir personajes, armar las escenas. A «Recuerdos que han soñado» de Diana Veneziano, le falta poco para la excelencia, pero le falta. Es a veces inquietante, otras veces plásticamente hermosa, a menudo difícil; no vimos la condensación del caos en un objeto único y redondo. «3 x3 =1″ de varios autores, dirección de Alvaro Ahunchain, Beatriz Massons, Mary Vázquez, Verónica Linardi y Miguel Cereceda, con una hábil integración al teatro de personas con el síndrome de Down, tuvo momentos tan extraños como logrados.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje