Descansar en Paz
Lo que no parece tentador.
La Nochebuena y la Navidad suelen tener especial sabor en los recuerdos de aquellos que estuvieron como partes del viaje y que fueron bajándose en las estaciones previas. Tiene también la inocente sonrisa de los pequeños que todavía se aferran a creer en ese barbudo canoso que en un día dedica su tiempo a regalar cosas que casi siempre no son las deseadas y no sirven para nada más.
Para los adultos, el encuentro familiar suele servir para reunirse frente a una parrilla y esperar que la pulpa sea tierna, que el cordero no esté crudo, que las ensaladas se mantengan frescas y que al final haya algún trago espumoso para brindar por la buena ventura de esos días y de los que van a venir.
Por supuesto, en ese clima, uno es mirado como bicho raro y debe luchar contra la negativa de los demás cuando pide estar un rato ante el televisor porque al final de cuentas uno dedica parte del tiempo a alimentar su neurosis.
La lucha suele ser cruel y mucha por lo que opta por perder y aprovechar algún descuido, de tanto en tanto, para escaparse y ver que están haciendo los canales de televisión abierta privados para ayudar a sentirnos más uruguayos. Y allí le gana otra duda, la de si los fiesteros no ven televisión porque están de juerga o porque nada de lo que se ofrece amerita que pierdan de hacer sus balances propios ante las siempre distraídas parentelas.
Nuestro balance se apega más a esto último. Logramos ver lo que ofrecían Monte Carlo, Saeta y Teledoce y nos pareció tan chato y tan alejado de nuestro Uruguay que
vale criticarles esa acumulación de videoclips de cantantes conocidos o colados, todos extranjeros aunque de vez en cuando apareciera algún uruguayo.
De ahí que las radios ganaran en audiencia ya que era mejor escuchar lo mismo con mas posibilidad de elegir y facilidad para cambiar y con el regalo de no tener que aguantar gringuitos en bailongos raros.
En esa guerra con mis parientes tuve un momento de triunfo cuando al ser la hora del cambio del día, a la medianoche entre tantos cohetes, logré ver algo que tenía aire uruguayo, el saludo de Navidad de las cabezas de los programas de Teledoce. Así vimos a casi todos, a Kesman, a Silva, a García, a Cacho, a Victoria, a Kairo y a otros más. Pero esa alegría duró muy poco. Créase o no, el desfile de figuras de nuestra televisión daba mucha salutación para el nuevo año, lo que nos hizo sospechar que aparecerían esa medianoche y la medianoche de este lunes 31 sin cambiar las ideas. Para abaratar no sería. Pero, lo que terminó por descalificar el intento fue el final. Cuando ya todos los nuestros habían enviado sus mensajes apareció como cierre nada mas ni nada menos que Marcelo Tinelli. Un argentino, insoportable para muchos, entre ellos nosotros. Su presencia dejaba mas dudas. ¿Habría incorporado la ciudadanía uruguaya? ¿Habría comprado canal 12? Su saludo soberbio de gran campeón llegó a hablarnos de su cariño tan especial por los nuestros. ¿Como explicarnos esa presencia? No tenemos respuesta pero quedamos a la espera de una. No soportamos más, apagamos y nos fuimos detrás de burbujas que alegrasen esa gratuita bronca de algún desnorteado. Y seguimos preguntándonos: ¿Por qué Cristina Fernández de Kirchner no nos mandó su salutación?
¿Por qué los gualeguaychuenses no aparecieron en la pantalla del 12 recordándonos lo malo que van a ser?
Lo que ocurrirá este lunes 31 no cambiará mucho.
Y 2008 promete un verano de tele muy apagada, muy negra. En el informe de Canal 10 se nos ofrece como gran motivación audiovisual ¿ a quien?, a Marcelo Tinelli y un montón de basura recogida en todos los años anteriores.
Hasta las mañanitas en Saeta están programadas para olvidarse. No parece posible que eliminen a Sergio Puglia, que venía cayendo es cierto pero que no puede sustituirse con Kung Fu a las 8, una serie que debe estar cumpliendo sus bodas de oro en la tele, y luego ofrecer cine y mas tarde dibujitos animados que seguirán hasta entrada la tarde.
Algo anda mal, sin duda . Y seguimos preguntando: ¿No será hora que haya un organismo estatal que controle la calidad de lo que se emite para protegernos de la brutalidad? Los emisores que son concesionarios gracias al Estado deberían reflexionar, meditar y en ese trabajoso esfuerzo darse cuenta que será muy graciosa la concesión pero que debemos devolver algo a nuestra gente. Los tontos y retontos del exterior pretenden aplastarnos en la mediocridad que es más inofensiva porque no piensa. Aceptar eso es demasiado castigo.
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