LIBROS Balance. Literatura nacional mantuvo un sostenido auge

La política y el testimonio dominaron escena editorial

Al caer el telón de 2007, la primera y gratificante conclusión es la confirmación del indudable auge del libro nacional, que felizmente compite exitosamente con la habitual invasión de subproductos importados de alto impacto comercial pero muy dudosa calidad artística.

No en vano durante la segunda mitad del año, esta sección de análisis literario cobijó casi exclusivamente títulos de autores uruguayos, que revelaron, en casi todos los casos, altos grados de compromiso con nuestra realidad.

En el tercer año de gobierno progresista, la renovada lucha por verdad y justicia y el permanente trabajo de recuperación de la memoria, tuvieron una particular incidencia de este fenómeno editorial.

Este balance a lo mejor de 2007, que se remite únicamente a parte de los libros uruguayos y extranjeros comentados en esta sección, podrá ser o no compartido en función de inclinaciones y preferencias.

Sin embargo, consideramos que se trata de una muestra bastante representativa de lo sucedido en la escena editorial, durante el año que culminará en la medianoche de mañana.

 

La fuerza del testimonio

En este género, que ha sido abundantemente cultivado por la literatura uruguaya en los últimos años, afloran varios valiosos títulos que ameritan ser mencionados.

En nuestra opinión, el mejor trabajo en este rubro fue «Trincheras de papel», de Jorge Alzugarat, que está situado a medio camino entre la investigación y el ensayo.

Esta obra de recuperación de la memoria, aborda un aspecto virtualmente inexplorado de los años más oscuros de la nuestra historia nacional reciente: la producción literaria engendrada clandestinamente por los presos políticos en los calabozos y aún luego de la ansiada liberación.

Este es uno de los mejores libros testimoniales que rescata la epopeya de la resistencia, en medio de la pesadilla de la tortura y la aberrante violación a los derechos humanos perpetrada durante la dictadura.

Otro título de excepcional calidad por la crudeza de su escritura de estatura poética es «La tienta», de la escritora y periodista Ivonne Trías.

Este es un removedor ensayo alegórico, que propone una mirada radicalmente diferente en torno a la experiencia de confinamiento de las presas políticas durante el gobierno autoritario.

No menos impactante por la estatura del personaje evocado y las particulares circunstancias de su encierro, es «Cartas desde la prisión», que recopila la correspondencia mantenida por el guerrillero tupamaro Raúl Sendic con sus hijos.

Las cartas, sometidas a la implacable censura de los carceleros, comportan igualmente un auténtico magisterio de vida, en medio de la apasionante épica de supervivencia del emblemático revolucionario.

Una mirada bastante más polémica propone «Cero a la izquierda», de Federico Leicht, una minuciosa biografía novelada en torno al también ex guerrillero Jorge Zabalza.

Por su parte, «El hombre numerado», de Marcelo Estefanell, recrea la experiencia del cautiverio del autor en las bastillas de la tiranía, con una visión bastante más desenfadada y hasta humorística.

El libro recupera episodios poco conocidos y hasta insólitos de la convivencia carcelaria, en un lenguaje que procura desdramatizar la tragedia.

El testimonio adquiere una despiadada crudeza en «Adolfo Wassen, el tupamaro», que también recopila parte de la profusa correspondencia que el paradigmático guerrillero tupamaro mantuvo con seres queridos y compañeros de lucha.

«Los fusilados de abril», un libro de Virginia Martínez que fue oportunamente reeditado, reconstruye las dramáticas circunstancias que rodearon al salvaje asesinato de ocho militantes comunistas por parte de las fuerzas represivas, en la luctuosa jornada del 17 de abril de 1972.

Este aberrante crimen, que nunca estuvo amparado por la Ley de Caducidad por haber sido cometido antes del golpe de Estado, se mantiene impune.

Otros dos títulos que merecen una mención especial en este trabajo de balance, son «Uno solo dentro y fuera del Uruguay en la resistencia a la dictadura», de Miguel Aguirre Bayley, y «Muertos de amor», del periodista Jorge Lanata, que es el único trabajo de autor extranjero seleccionado en este rubro.

 

El debate político

Un género que empardó en éxito editorial y convocatoria a la literatura testimonial es la producción de naturaleza eminentemente política, la cual también aportó trascendentes títulos en la temporada editorial 2007.

Este año, Banda Oriental publicó los números dos y tres de «Cuadernos de la historia reciente», una obra colectiva de largo aliento que propone diversas miradas sobre la escalada represiva, el período dictatorial, la resistencia y la epopeya restauradora del pueblo uruguayo.

Como el número inaugural editado el año pasado, ambos trabajos contienen testimonios, entrevistas y ensayos de diversos autores, que desnudan, en toda su magnitud y crudeza, lo sucedido durante los años más oscuros.

Otro imprescindible libro político es el recientemente editado «De la discusión nace la luz», del ex diputado Guillermo Chifflet, quien recrea el ideario y la monumental estatura política e intelectual del emblemático dirigente socialista Emilio Frugoni.

 

Bajo la lupa

El género de investigación, que está fuertemente emparentado con el político, aportó este año numerosas obras de excelente factura, que merecieron la atención de los lectores.

El mejor trabajo, a nuestro juicio, fue «El caso Mitrione», de Clara Aldrighi, primer tomo de una producción de largo aliento titulada «La intervención de Estados Unidos en Uruguay (1965-1973).

El libro aporta información nunca antes revelada, que desnuda la flagrante intervención del imperialismo estadounidense en los asuntos de Estado de nuestro Uruguay, durante los gobiernos encabezados por Jorge Pacheco Areco y Juan María Bordaberry.

Este primer trabajo reconstruye minuciosamente las diversas circunstancias que rodearon al secuestro y posterior ejecución del agente secreto Daniel Anthony Mitrione por parte del MLN.

Otro título fuerte es «La CIA en Uruguay», de Raúl Vallarino, quien construye una documentada investigación en torno a las operaciones desarrolladas por los servicios de espionaje norteamericanos en nuestro país.

El libro se concentra particularmente sobre la figura del político ultraderechista Benito Nardone, revelando sus vinculaciones secretas con el aparato de inteligencia estadounidense que funcionó en Uruguay y llegó incluso a fiscalizar la actividad de las fuerzas represivas domésticas.

Raúl Vallarino también publicó este año «Nombre clave: Patria», una profunda investigación histórica presentada en formato novelado, sobre los entretelones de la vida de África de las Heras, la misteriosa espía del KGB ruso que estuvo casada con el escritor uruguayo Felisberto Hernández.

Otra fuerte investigación que conmovió al mercado editorial fue «Artigas y su derrota», de Mario Cayota, que analiza ­en clave de ensayo- la influencia del pensamiento cristiano en el ideario de nuestro prócer.

 

El auge del ensayo

El ensayo, un género habitualmente poco requerido, aportó también obras valiosas que alimentaron el debate.

Una de ellas fue «A la vuelta de la esquina: la izquierda revolucionaria uruguaya 1955-1973″, del español Eduardo Rey Tristán, quien construye un sólido análisis en torno al origen de las organizaciones políticas vernáculas que promovieron la lucha armada para acceder al poder y cambiar el sistema.

Por su parte, en «Guerra y paz en el siglo XXI», el nonagenario historiador alemán Eric Hobsbawm propone una ácida mirada crítica en torno al imperialismo unipolar y la globalización del miedo.

Finalmente, en «Escritos sobre locura y cultura», el médico y psicoanalista uruguayo Daniel Gil examina los orígenes del malestar planetario y la sensación de desamparo de la humanidad contemporán
ea.

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