Otros filmes que también importan
«Sin destino», la removedora película del húngaro Lajos Koltai, fue, sin dudas, otro de los títulos mayores de la temporada 2007.
Este relato es una adaptación de la premiada novela homónima autobiográfica de Ebre Kertész, quien recreó su propio calvario de confinamiento en los campos de concentración nazis.
Se trata de un contundente documento testimonial, que trasmite las atmósferas agobiantes del encierro, la tortura y la humillación, convocando a reflexionar en torno a la violencia autoritaria, la libertad, el fanatismo y la solidaridad en situaciones extremas.
Otros filmes que ameritan una mención especial son «El buen nombre» y «Corazones», dos títulos que ensayan desencantadas miradas sobre el universo de los afectos.
El primero es una coproducción dirigida por Mira Nair, que narra la historia de una familia de inmigrantes indios que inicia una nueva vida en Estados Unidos, con todas las dificultades de inserción y adaptación que ello supone.
La historia reproduce el trauma de la diáspora, un tema que afecta particularmente a los habitantes de los países periféricos como el nuestro.
Por su parte, «Corazones» marcó el retorno del octogenario maestro francés Alain Resnais, quien elabora una descarnada lectura de trazo existencialista en torno al traumático estigma de la vejez y la soledad.
En este balance, que obviamente tiene la subjetividad propia de todo análisis crítico, resulta insoslayable evocar a «El viento que acaricia el prado», el contundente friso testimonial del célebre cineasta británico Ken Loach, que recrea la contemporánea lucha de Irlanda por su independencia.
La película, que está ambientada en 1920 en un pequeño pueblo irlandés, narra la historia de un joven médico recién graduado, que se suma a las filas del IRA para combatir por el derecho a la autodeterminación de su pueblo.
Contrariamente a lo que afirmaron sus detractores, quienes le acusaron de aportar una visión minimalista de los hechos, Loach elabora un alegato honesto y maduro, que no soslaya la verdad histórica acerca de las disidencias que provocaron permanentes divisiones entre los guerrilleros.
Sin embargo, el mayor peso del relato descansa en la denuncia de la violencia del imperialismo británico contra los patriotas irlandeses, el heroísmo y la ética de compromiso.
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