Música latinoamericana en alza
Aunque sus cultores buscan mantenerlo vivo, ese movimiento que alcanzó su auge en el año 2000, ha perdido terreno por la reiteración y saturación.
Dos momentos sobresalientes fueron la gira de Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat por América Latina con su espectáculo «Dos pájaros de un tiro», y la gira del cantautor cubano Silvio Rodríguez por Chile.
Su éxito marca un resurgimiento de la canción reflexiva.
En este 2007 hubo un fuerte ascenso de intérpretes mexicanos. Los representantes de esa nación acapararon casi todo el año las listas de favoritos en varios países de la región, y también en Estados Unidos y Europa.
Aún permanecen entre los más solicitados Maná, con su disco «Amar es combatir», la agrupación Camila y el dueto Jesse y Joy.
Entre los discos de mejor suerte estuvieron «La vida… es un ratico», del colombiano Juanes.
El sencillo, «Me enamora», implantó un récord y se colocó en el número uno de los más solicitados en 17 países de la región durante casi cuatro meses.
Los mayores elogios fueron para Juan Luis Guerra y «La llave de mi corazón». En menos de un mes, se agotaron más de 10 mil copias del CD que lo consolidó como uno de los intérpretes más destacados de Latinoamérica.
El álbum acumuló seis Grammys Latinos 2007: mejor grabación, canción, álbum, álbum de merengue e ingeniería.
Con discos de oro y platino en Argentina, España, Estados Unidos y Puerto Rico, el dominicano llega al 2008 con otra nominación a los Grammys norteamericanos.
Uno de los momentos más emotivos fue el reencuentro de Soda Stéreo, que -tras diez años de ausencia- volvió al escenario de nueve países.
También el Oscar del argentino Gustavo Santaolalla por la música de la cinta «Babel», del mexicano Alejandro González Iñárritu.
En 2007 América Latina siguió abriéndose gradualmente un espacio en el mercado mundial, dominado por las grandes disqueras y distribuidoras, con una música respaldada por su riqueza rítmica y calidad.
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