La última noche de Giordano Bruno
El grupo turinés Assemblea Teatro, que ha presentado en nuestro medio espectáculos de gran calidad, como Fuocchi (1998), presenta ahora La última noche de Giordano Bruno y tiene en su actual repertorio una obra cuyo título ilustra suficientemente la orientación libertaria del elenco: Più di mille giovedì – La storia delle Madres de Plaza de Mayo.
La obra se basa en una idea de Renzo Sicco elaborada sobre las actas del proceso seguido por la Inquisición a Giordano Bruno durante ocho años y que culminó con su muerte en la hoguera, por hereje, en el Campo dei Fiori de Roma, el 17 de febrero de 1600. Sólo cuatrocientos años después, el 17 de febrero de 2000, la Iglesia Católica reconoció su error y realizó una ceremonia pública de arrepentimiento.
El texto de Assemblea Teatro destaca las ideas sobre el Cosmos de Bruno, que creeríamos salidas de la pluma de Carl Sagan, en particular la existencia de un universo infinito: «…el sol», dice Bruno, «es sólo una estrella más entre miles de astros semejantes, con sistemas planetarios semejantes al nuestro, en los que puede existir la probabilidad de la vida».
L’ultima notte di Giordano Bruno tiene muy loables propósitos y está escrita en forma clara y convincente; pero es, lamentablemente, demasiado clara y demasiado convincente. Assemblea Teatro entrega su mensaje de libertad de pensamiento y resistencia a la opresión en los primeros veinte minutos, luego de los cuales no le queda más que la reiteración, salvo el duelo dialéctico del inquisidor y el filósofo, hallazgo muy desaprovechado que pudo sostener por sí solo, con otros y mejores desarrollos, toda una obra, pero que también se diluye en reiteraciones.
Para peor, los directores Sicco y Spadaro rinden tributo al culto moderno de los tiempos muertos: luego de un estéril comienzo en las escaleras del hall (otro amaneramiento del aquí y ahora) un actor encamina al público a la sala 2; el público se acomoda pero la obra demora todavía unos quince minutos en empezar, negando con el vacío el antecedente que debió ser el prólogo de la obra y que deviene un entremés.
Hacia el fin, con Giordano Bruno esperando en su camastro la siniestra aurora, bajo una luz roja decreciente que no parece inquietarlo, aún nos quedan diez minutos donde una voz en ‘off’ habla sin agregar nada a un drama ya concluido. Pero todos estábamos convencidos, hacía rato, de que el proceso de Giordano Bruno no había tenido garantías y de que la sentencia no fue justa.
L’ultima notte di Giordano Bruno, sobre idea de Renzo Sicco, por Assemblea Teatro, con Giovanni Boni, Marco Pejrolo y Paolo Sicco, música de John Fox y Franco Battiato, dirección de Renzo Sicco y Lino Spadaro. En Teatro de la Gaviota, sala 2.
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