La Génesis del Conflicto

Doris Lessing, hija de padres ingleses nació, en 1919 en Persia, actualmente Irán. A la temprana edad de cinco años, se trasladó con su familia a Zimbabwe.

Volvió a Inglaterra en 1949, llevando consigo el manuscrito de «Canta la hierba», su primera novela, que se editó al año siguiente con una impresionante repercusión de crítica y público.

Desde entonces, Lessing siempre ha residido en Londres y su presencia en el panorama literario europeo ha sido destacada y permanente.

Entre los numerosos galardones que le han sido otorgados sobresalen, muy especialmente, el Premio Príncipe de Asturias que recibió en 2001 y el Premio Nobel de Literatura, que cosechó precisamente este año.

Autora prolífica por demás de polémicos y complejos planteamientos y dotada de un estilo narrativo lúcido, irónico e incisivo, ha logrado una sólida reputación con títulos de la talla de

«El cuaderno dorado» (1962), «Memorias de una superviviente» (1974), «La buena terrorista» (1985), «El quinto hijo» (1988) y «De nuevo, el amor» (1996).

«La grieta», su novela más reciente, es una deliciosa fábula sobre el supuesto origen del ser humano en el planeta Tierra. Si bien la obra no posee a primera vista un apoyo documental histórico, la autora entremezcla elementos reales con ficción, para explicarnos, desde su particular punto de vista, las complejas relaciones entre hombres y mujeres, cómo aprendieron a conocerse y convivir, a dominar y modificar su entorno, a criar a sus hijos, a defenderse de las agresiones externas y de su propia agresividad, a hacer el amor, a hablar y todo lo que atañe a la condición humana.

La historia está narrada por un militar romano, improvisado historiador, que se basa en documentos «antiguos» de no se sabe cuándo, para intentar reconstruir la vida y costumbres de los primeros humanos que habitaron nuestro planeta.

Según la teoría que plantea el libro, los primeros habitantes fueron un pequeño grupo de mujeres, autodenominadas las grietas, debido a la similitud que guardaban sus genitales externos con una profunda grieta natural en la montaña al pie de la cual habitaban, que servía para la realización de diversos rituales.

De acuerdo a esta curiosa leyenda, esta raza de mujeres era capaz de procrear sin necesidad de los hombres, a los cuales llamaban monstruos. Incluso, solían abandonarlos a su suerte en las montañas, a la espera de que unas enormes águilas se ocuparan de ellos.

Estas féminas, que vivían en absoluta libertad, pasaban sus interminables vidas nadando o tumbándose al sol, sin más aspiraciones en la vida que cumplir con sus sencillos ritos, tener hijos ­ preferentemente niñas- y morir apaciblemente.

Desde pequeñas, aprendían a detestar al hombre, al cual consideraban inútil y despreciaban por sus diferencias físicas.

Empero, tiempo después, descubrieron que, contrariamente a lo que ellas suponían, las grandes águilas no matan a los bebés, sino que los trasladaban al otro lado de la montaña, donde un grupo de ciervas los alimentaban y criaban.

A partir del encuentro entre las grietas y los monstruos, Doris Lessing analiza, con ironía no exenta de profundidad, las diversas facetas de la naturaleza humana.

En ese contexto, la escritora examina temas vertebrales como las diferencias entre los sexos, la discriminación al diferente, la violencia, las relaciones amorosas, el miedo al cambio, la crianza de los hijos y otros conflictos emergentes del antagonismo de género.

Exhibiendo una prolífica imaginación, Doris Lessing construye un relato lúcido, punzante y de trazo alegórico, que desnuda sin eufemismos las miserias del siempre contradictorio homo sapiens.

(Edición de Lumen)

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