Ccontra el viento, la marea, el libreto y muchos ruidos

El ambiente de un restaurante es muy fluido, tal vez peligroso. Se oyen cuchillos contra platos, tenedores, gorgoteo de bebidas, diálogos entrecortados, mesas que se deslizan y sillas que crujen.

Está la posibilidad, casi la necesidad, de interactuar con el público; pero aquí pasamos de lo fluido a lo resbaladizo. Es una forma de capturar la atención; pero es caminar al borde de un precipicio y cualquier paso en falso es fatal.

Los directores Humberto Robles, quien también es autor del libreto, y Daniel Torres han enfrentado el problema y han querido solucionarlo con energía y entusiasmo. Nos resulta evidente que marcaron a las tres actrices una dicción viva, rápida; pero no siempre vivacidad es vitalidad y no siempre rapidez es animación. Las actrices dieron lo mejor de sí mismas, pero en la velocidad se perdieron los matices y en el volumen de voz se apagaron el sentimiento y la expresión.

La noche que concurrimos a «El Lobizón» el ruido de la sala llegó a ser tan intolerable como difícil de identificar y más difícil aún de reprimir. Un grupo de comensales en el entrepiso, se había situado lo más lejos posible del escenario, seguramente para poder hablar. No podían ver lo que sucedía en la escena, ni oír lo que en ella se decía, pero el rumor llegaba. Las actrices redoblaban sus esfuerzos, para hablar por encima del ruido. No lo lograron, pero sus voces se distorsionaron, tensos los cuerpos en la lucha desigual de la voz humana contra los elementos.

El libreto de Robles es emprendedor y por momentos audaz; la reunión de una porteña de clase alta (Fabiana Charlo) con una monja brasileña que no habla ni en portugués ni en español ni en portuñol (Virginia Rodríguez) y una fanática de Peñarol y del sexo (Laura Barboza) parece más arbitraria que fortuita. No percibimos desarrollo en sus respectivos monólogos, ni buenos chistes, ni agudezas. Es posible que la buena comida no rime con inteligencias despiertas. Shakespeare observó que con las costillas rellenas no hay ingenio. Divorciadas, jajá, jajá, de Humberto Robles, con Laura Barboza, Fabiana Charlo y Virginia Rodríguez, dirección de Humberto Robles y Daniel Torres.

En El Lobizón, Yi 1377.

 

VIGLIETTI

El domingo 30 a la hora 21.00 en el Teatro Solís Daniel Viglietti presentará en concierto su repertorio más representativo cerrando así un año de trabajo intenso actuando en Argentina, Canadá, México, Venezuela, El Salvador y Bolivia, como la reciente porel interior de nuestro país con la cual conmemoró sus cincuenta años de actividad y que culminó precisamente en el propio Teatro Solís.

En la ocasión estará arropado nuevamente por los músicos que le acompañaron en su gira titulada Desalambrando . Ellos son Andrés Bedó (piano), Carlos da Silveira (guitarra), Pablo Somma (flautas) y Jorge Trasante (percusión). Las entradas para este concierto dominguero de fin de año ya se han puesto a la venta a en la boletería del Teatro Solís, en la Red UTS y en los locales Red Pagos en todo el país.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje