En el teatro Circular hoy la última función de Mi muñequita, la farsa
La pieza escrita por Gabriel Calderón, y co dirigida junto a Ramiro Perdomo, que se representó este año en su cuarta temporada, con un elenco de rendimiento soberbio, narra una historia que tiene como tema central el incesto y como protagonista a una niña suspendida en el limbo de la inmadurez, y arrastrada a la violencia por su familia.
«Mi muñequita» muestra a través de un impecable texto a una madre omisa, un tío imperdonable y una niña arrasada: trapos sucios familiares, crímenes subterráneos, por históricos y recurrentes no menos terribles, de esos pasibles de cometerse en el seno de hogares supuestamente «bien constituídos» de clase media, o el cantegril más paupérrimo. La niña actúa en consecuencia de un medio familiar opresivo y va deviniendo la fuerza oscura y destructiva en que la convierten sus mayores, los poderosos, los opresores. Pero amén de las aristas criminales de la historia concreta, hay mucho de idiosincracia latina reprimida, envidia maternal hecha tabú y otras lecturas próximas a las tramas familares de la sensibilidad uruguaya, no tanto a las páginas de policiales, en el planteo disfuncional de Calderón.
«Mi muñequita» cuenta con vestuario de Ana Semino, iluminación de Pablo Caballero, sonido de Denis Segovia y diseño y fotografía de Federico Calzada.
La obra fue estrenada en octubre de 2004 en la sala dos del Teatro Circular, y ha permanecido en cartel desde entonces con gran éxito de público y crítica. Lleva realizadas más de 110 funciones y ha sido vista por más de 9 mil espectadores.
Recibió una Mención Especial en el Concurso de Dramaturgia organizado por el Instituto Internacional de Teatro en 2003, obtuvo seis nominaciones al premio Florencio otorgado por la Asociación de críticos del Uruguay a Mejor Espectáculo, Texto de Autor Nacional, Dirección, Elenco y Revelación a Cecilia Sanchez y Leandro Núñez.
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