Cinemateca y los otros
Las relaciones entre Cinemateca y los empresarios de cine, sobre todo los representantes de los grandes sellos de Hollywood, tradicionalmente no han sido muy buenas. Sin embargo, hay signos de deshielo, o al menos de cese del crispamiento y colaboración en proyectos limitados pero abundantes.
El año pasado, durante un seminario del instituto Sundance, Manuel Martínez Carril, director de Cinemateca, denunció que los sellos en una época habían presionado a los diarios para que no incluyeran en cartelera las funciones de su institución. Por su parte, los sellos afirman que Cinemateca hace competencia desleal y que exhibe películas de archivo sin pagar derechos.
Según una reciente encuesta de Cifra, Cinemateca vende el 22% de las entradas de cine; eso duele. Y hay películas de calidad que no han funcionado porque no se pusieron al alcance de los socios de Cinemateca.
Sin embargo, relaciones siempre hubo. El archivo de Cinemateca creció con donaciones de empresarios amantes del cine y los estrenos de Cinemateca suelen ser traídos por distribuidores. Sobre todo por Enec, con quién en 1999 Cinemateca se asoció para explotar los Alfabeta.
Por otro lado, Cinemateca criticó en los editoriales de su boletín a la Asociación de Críticos porque su «Festival de la Crítica» se realizaba demasiado ligado a los distribuidores.
Ahora, en parte gracias a la intervención de la Fundación Banco de Boston, Cinemateca participa en la transformación de la Sala 8 del Moviecenter Montevideo en 8 y 1/2 (como la película de Fellini), en la que podrán entrar los socios y donde se exhibirá cine «de arte y ensayo».
La institución estrena hoy conjuntamente con los Alfabeta La eternidad y un día, de Theo Angelopoulos, película cuya importación promovió la institución con toda su fuerza. También prepara la celebración de los 50 años de la compañía Central Cinematográfica (CCC- Cines Plaza).
Cinemateca tiene convenio con la 2º Muestra de Cine Radical –un emprendimiento independiente en curso– y con la 3º de cine de España, Francia e Italia que comienza el viernes (no había participado de las anteriores). Los socios, de parabienes, los distribuidores con sala llena y la institución cultural con posibilidades de incidir en esos emprendimientos.
«En tiempos globalizados, se diría que es el comienzo de una red de apoyo calificado y confiable al mejor cine –dice el editorial del último boletín–. Con Moviecenter, Enec, Alfabetas, Compañía Central Cinematográfica, críticos calificados».
Críticos calificados, por ahora, son sólo 7. Se espera un próximo deshielo con la Asociación de Críticos, una rencilla más zonza en la que ni siquiera hay intereses.
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