Bailando con el faro
Cuatro funciones –hoy, mañana, pasado y el jueves a las 21.00 en Teatro Victoria– presentará El faro, espectáculo de danza de Florencia Martinelli.
«Lo primero que me surgió fue la imagen de un faro con un hombre al lado», explicó a LA REPUBLICA. El faro habla del infinito, simboliza el universo; una existencia que siempre está ahí».
«También está el recogimiento que uno tiene cuando está solo mirando el infinito, una cosa que nos lleva dentro de uno mismo» –agregó–. «Todo esto está en el espectáculo».
Martinelli creó una pequeña conmoción en nuestra danza al organizar el año pasado los «Flower Power», eventos de frecuencia más o menos mensual, con participación de músicos, dedicados a la improvisación.
Esta coreografía, si bien mantiene espacios para la improvisación, una técnica central de la danza contemporánea, tiene una estructura sólida y hasta escenografía (de Mariana Duarte): hay un faro. «Es una obra que empieza y termina», explica.
Entre principio y fin, se escucha un poema de Rafael Courtoisie (Inestable), se escucha música que Martinelli ayudó a componer, seleccionar y grabar y se proyectan videos que abren una ventana en la escena dando un paso a otras visiones.
En escena, además de Martinelli, estarán Carolina Silveira, bailarina y actriz (actualmente integra el elenco del viaje de Atanor) y Rodolfo Vidal, bailarín, coreógrafo y músico integrante de la Suite Montevideo.
Este último expresó otra metáfora del faro, que probablemente ayude al espectador para estar alerta: «Está el tema de mirar detalles. Un faro es una luz iluminando detalles, que pasa y cuando vuelve la cosa ya cambió». La obra tiene como subtítulo Una luz que regresa.
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