El proyecto. Lo inauguraron Martín Craciun y Sebastián Alonso y continúa presentando propuestas culturales

Amorir apuesta a la comunicación, al arte y a la supervivencia económica

Generar un encuentro sostenido, instancias de conversación, intercambio… ese era el objetivo de Amorir cuando se inauguró, hace menos de un mes, a manos de los artistas Martín Craciun y Sebastián Alonso.

El espacio se configuró para exponer y generar experiencias creativas cruzadas: música, gastronomía, artes plásticas y performáticas. Para contrarrestar las pocas plataformas polivalentes de arte relacionadas en la ciudad, Alonso y Craciun apuestan a abrir las puertas a prácticas artísticas, estéticas «y hasta políticas». Los gestores se atienen al lema «Comunicación, arte y supervivencia económica».

El fin de semana pasado se presentó la obra del artista Nuño Pucurull: contactografías, fotogramas, y huellas, acompañados de un menú de ‘Berenjenas a la Creole’. «Comenzamos a encontrarnos con Nuño desde una presentación universitaria en Bellas Artes, tomamos contacto con su obra y su pensamiento. Hoy nos propusimos encontrarnos con él, visitar su lugar de residencia en la Ciudad de la Costa, conocer su hábitat, su obra anterior y actual» expresaron Alonso y Craciun a LA REPUBLICA. La propuesta para el fin de semana en Amorir (Durazno 1499) atiene al plástico Ernesto Vila y su obra ‘Veo veo, sobras de arte a la encandilada’.

El statement curatorial para la ocasión es: «Amorir contra las afirmaciones, definiciones, certezas y el hambre». Y sí, algo de misterio hay. Por algo Alonso y Craciun proclaman: «A quienes deseen enterarse de qué se trata, los recibimos el sábado 8 de 13 a 18 horas en las veredas de la esquina de Durazno y Martínez Trueba».

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