El amor después del amor
Raúl Forlán Lamarque
Después de Alta suciedad, después del sofocante y agotador Honestidad brutal, el cantante y compositor argentino sigue desangrándose, haciendo guiñadas para sus incondicionales y asimismo guiñadas a la dinámica de la cultura rock.
El nuevo disco, el primero de un quinteto de compactos ya consumado con la inclusión de 98 canciones en total, se denomina sugestivamente El salmón: aquí Calamaro navega en el desgarro y las canciones de desamor, principalmente, a lo largo de un itinerario de 25 temas.
Prolífico el muchacho. Su revés amoroso lo ha vuelto torrencial e imprudente: quería lanzar al mercado los cinco disco juntos, pero los ejecutivos de la discografía después de largas reuniones le hicieron comprender al ex Los Rodríguez y Los Abuelos de la Nada que existe algo denominado «crisis económica» y que por más fans que tenga es difícil encarar de una la compra de cinco compactos. El doliente de amor, claro está, entendió. Y say no more.
Lo cierto es que El salmón es realmente repetitivo y por tanto irritante, al punto que el exorcismo de los demonios de Calamaro a través de las canciones son desgarritos amanerados, con excepción de algunos trakcs tales como «Mi funeral» (lo más rescatable del disco y en donde Calamaro logra su gran impacto cuando opta por decir el texto y no cantarlo), «All u need is pop» (obvia alusión al clásico beatle), «Ok, perdón». El disco se cierra inflamado con la llamada «Revolución turra» y los altibajos son más que notables.
Es verdad que este héroe –para muchos– de la cultura rock en español en el presente compacto posee sus aciertos parciales. Pero, lamentablemente, a Calamaro en esta oportunidad lo pierden sus pretensiones (si alguien le dijo que era un poeta, pues habrá que decirle tajantemente que nunca lo será) y sus obsesiones de las que aparentemente no puede desprenderse.
Todo, musicalmente hablando, parece trillado. Letrísticamente correcto e interpretativamente menor, El salmón parece inodoro y hasta complaciente en su idea de la no complacencia. Veremos qué vientos nos traen los próximos cuatro discos a lanzarse en secuencias mensuales.
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