Viene el cine de España, Francia e Italia

Latinoamérica para los europeos

Los dos festivales anteriores, a fines del año pasado y comienzos de éste, había mostrado sólo cine francés y español. Como aquellos, el 3er. festival se presenta con días de diferencia en las capitales de Chile (con éxito de público del 9 al 15), Argentina y Uruguay y en alguna otra ciudad argentina.

Próximas ediciones semestrales de la muestra incluirán la capital paraguaya, comentó uno de sus responsables, el argentino Carlos Morelli, en un empeño por recuperar mercados latinoamericanos y en especial del Mercosur para las producciones de Europa occidental, según informa ANSA.

La «invasión de producciones estadounidenses» en los mercados de América Latina fue uno de los temas destacados en la conferencia de prensa y el director francés Robert Guéguidian –de quien se verá Al Ataque– parafraseó al Che Guevara: mencionó la necesidad de hacer estallar «uno, dos, cientos Vietnam de cine europeo» en esta región para contrarrestar el «copamiento» norteamericano. En conclusión: «Latinoamérica para los europeos».

La actriz española Aitana Sánchez Gijón (Celos), presidenta de la Academia de Arte y Cine Español, fue más lejos. Dijo que estos mercados, por comunidad lingüística, deberían ser «hábitat natural» de las producciones de su país, además de las de Italia y Francia, tierra de origen de la mayoría de la población de esta parte del mundo.

Guéguidian, directo en su expresión y conceptos, subrayó la necesidad de unir esfuerzos –prensa, responsables de festivales, público y hombres políticos– para insistir en el reclamo de «medidas oficiales para abrir un mercado cerrado, en el cual las producciones autónomas más que un riesgo son un suicidio».

Su compatriota Emanuel Finkiel (Memoria) remarcó el estrecho vínculo, como dos caras de una misma moneda, entre «políticas que favorezcan la producción local latinoamericana y garanticen la llegada de cine europeo occidental».

Guéguidian opinó que temas como el de los «sans papier» (indocumentados) franceses hacen al cine de hoy de su país y Ariane Ascaride, actriz de Al Ataque, jugando con la idea de crear vietnames cinematográficos comentó: «No sé si voy a llegar a Vietnam, pero estoy en un país digno, que tiene Madres (de Plaza de Mayo, NDR) extraordinarias y que obliga al respeto de los europeos».

Y como suele suceder con toda idea provocativa, el actor italiano Silvio Orlando (Polvo de Nápoles) confesó ser «tifoso» (hincha) del Napoli y con pasión abogó por «crear uno, dos, cientos de Maradonas», incluyendo lo popular en la temática del cine del tercer milenio.

Su compatriota Edoardo Winspeare (Sangre viva) introdujo un concepto novedoso y eventualmente polémico: el cine italiano actual, cuanto más se adentra en realidades locales –incluso empleando dialectos– mayor universalidad alcanza, a diferencia de la cinematografía tradicional de su país, que «cuando hablaba de un barrio de Roma hablaba sólo de ese barrio de Roma».

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