Música y poesía del Río de la Plata
Esta Pequeña Orquesta reincide en trajes oscuros, en contrabajos, mandolinas y banjos, en tubas y trompetas y hasta en serruchos y llantas de bicicleta; reincide en una concienzuda exploración. Poética y musicalmente, reincide en la tragedia desolada y en la celebración de fogata.
Con todo, también puede decirse que Reincidentes es una banda de rock, demostrando la radical flexibilidad del género.
Nominados al Cóndor de Plata por la musicalización de la película uruguaya «Whisky» (2005), construyen desde hace tres lustros una estética propia (hace rato referencia para otros conjuntos), y han logrado moldear las orejas de un séquito fiel y creciente, embelesado en su propuesta de percibir la enormidad de lo mínimo, que acaso tuvo su cenit en el disco «Miguita de pan» (2003).
Luego, en octubre de 2006 editaron «Traje».
En estos tiempos de normalización de lo obsceno, el arte de Reincidentes propone intimidad pensando en lo social.
La orquesta está formada por Alejo Vintrob en batería, percusión y tuba, Guillermo Pesoa en teclados, acordeón, armónica y voz, Juan Pablo Fernández en guitarra y voz, Rodrigo Guerra en contrabajo, tuba, trombón y voz y Santiago Pedroncini en guitarra, banjo, trompeta y mandolina.
Podría decirse que su estilo es una síntesis de música y poesía de las grandes ciudades portuarias del Río de la Plata y el Litoral.
En sus canciones se pueden encontrar referencias a la cultura inmigrante europea que pobló las urbes cosmopolitas rioplatenses. Estas marcas heterogéneas de música que trajo el Atlántico, se combinan con el nutritivo sedimento lírico y musical que el río arrastra desde tierra adentro.
Los climas y las sensaciones están cargados de un profundo romanticismo. La melancolía, las carencias, la soledad, la desesperanza, síntomas crónicos de la vida en las grandes ciudades, contrastan con potentes y coloridas explosiones de ritmo y frenéticas melodías.
Folclore del este de Europa, tonadas francesas, nostalgia de tango, tempo de vals, ribetes de jazz, tintes gitanos y el constante y profundo pulso del rock.
Todas estas formas se encarnan en las más variadas y poco convencionales combinaciones de instrumentos. *
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