Brigitte Strass:"Creo que la manera más fea de discriminación es cuando te miran demasiado"
Disparan el rating por su sola imagen, declaraciones o el eco de los episodios que protagonizan. Desde certámenes de baile y canto, programas de entretenimiento, y paneles de opinólogos banales, hoy se da ‘pantalla’ a quienes históricamente se ha excluido del discurso institucionalizado y de la agenda de los medios de masas. La tendencia se supondría transgresora en un país de raíz latina, conservador y hasta homofóbico. Pero ¿proyecta una apertura cultural hacia la tolerancia de la diversidad sexual? ¿O se atiene al minuto de fama de protagonistas bizarros tomados como fenómenos de circo? La cáscara ultra maquillada y atuendos coloridos se fotografían como rareza efímera que capta la atención en el momento del zapping, mientras la sustancia que los identifica, el ‘quiénes son, por qué y para qué están ahí’ los travestis glamorosos, permanece en el limbo de la discriminación y el miedo.
De panadera a diva
Con la frase del título bromea desde su excelente humor Brigitte Strass, nombre artístico de Sebastián, de 18 años, empleado de una panadería de la Ciudad Vieja. Se define «showgirl» y este año comenzó una carrera artística que la llevó a presentar performances en el club Niceto, de Buenos Aires, y en los pubs La Otra Ronda, Chueca y El Living de Montevideo. Se presenta en ámbitos ‘gay friendly’ y fiestas GLS (movimiento mundial de gays, lesbianas y simpatizantes), como las organizadas por Divas &Divos en ambas orillas, o la dj Paola Dalto. Hace unos días se le impidió la entrada a Il Tempo, un club posicionado paradójicamente como ‘gay friendly’, por decisión de un portero que consideró que era indeseable.
LA REPÚBLICA conversó con Brigitte sobre su experiencia en el día y la noche montevideana.
Desde que se traviste, ¿cómo le resulta circular por lugares públicos?
-Hay ocasiones en las que me visto de diferentes personajes: Xuxa, Britney Spears, colegiala, mucama, chica disco, porrista, etc…cuando la situación lo amerita, en fiestas ‘friendly’ y cuando hago performances. Sino, me visto como una chica común, capaz que algo más colorida o provocativa, pero uso jeans, remeras, poco taco, soy más bien de las chatitas o zapatillas. Antes me costaba moverme por la noche. Me daba vergüenza. Cuando salía muy producida a un ambiente que no fuese 100% gay, iba con la cabeza gacha. Ahora voy a cualquier lugar sin problemas, aunque sigo teniendo mis temores y vergüenzas.
¿Ha sido mal abordada con violencia?
-Generalmente soy bien tratada, mucha gente me mira y prejuzga, pero es charlar un rato y todo cambia. Además muy pocas veces salgo sola. A veces me gritan algo, un piropo, un insulto, ordinarieces. Creo que la gente tiene en la cabeza la imagen de las travestis como agresivas. En la calle a veces se te acercan planchas y piensan que una va a sacar una cuchilla o algo. Creo que la manera mas fea de discriminación es cuando te miran demasiado, de mala manera. Igual acá no es fácil ni para mí, ni para una pareja gay, ni siquiera para cualquier chica que se ponga una falda corta o un vestido llamativo.
Está iniciando una carrera artística, ¿eso la vuelve una travesti vip a ciertos ojos?
-Si…y es medio injusto, porque de última todas somos iguales, optamos por otro estilo de vida. Yo siempre tuve el apoyo de mi familia, amigos que creyeron en mí, fui bendecida. Sin la familia es muy difícil seguir adelante. Las ofertas de trabajo en Uruguay para las chicas como yo, es muy complicada. Generalmente terminan en la prostitución. Yendo a estudiar, a trabajar (es raro que te tomen en algún lado), nosotras vamos a la guerra con un tenedor, es muy complejo e injusto.
¿Cómo vive la discriminación?
-Hoy en día, no sufro tanto. Lo sucedido en el boliche Il tempo fue lo más reciente y feo que me pasó… por suerte estaba con mis amigos, sino me largaba a llorar, fue humillante. También me pasó en un restaurant, fuimos a comer y nos dijeron que estaban cerrando. Era mentira, obviamente no me querían ahí. Viví la discriminación sobre todo en el período de transición, cuando no sos ni una cosa ni otra, cuando sos un chico gay de jeans ajustados y cabello teñido, muy amanerado y con pasión por las cosas femeninas. Yo fui así también y hoy en día soy Brigitte, me siento mucho más segura, fuerte y mejor conmigo misma.
¿Hay una mayor tolerancia hacia el travestismo, o es parte de una frivolidad impuesta por los medios?
-De cierta manera el ser ‘payasitos’ ayudó en algo. Flor de la V se consagró y es un ejemplo de vida muy lindo.
Abigail es otro ejemplo de lucha, ella estudia y tiene su título, es bailarina. A la gente hay que llenarle todo de luces, seguramente si Flor y Abi no salieran en la tele no serían quienes son hoy, pero creo que son carisimáticas, las gente les tomó cariño y eso abrió muchas cabezas. Creo han ayudado a borrar un poco la imagen de la ‘travesti prostituta’ Yo las admiro. Pero es cierto que pocas veces nos toman realmente en serio. *
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