Un acústico con el sello del refinamiento
Los Paralamas en plan acústico, en el Plaza, demostraron sobrado oficio, riqueza interpretativa y mucho swing. El público quedó encantado con este show donde Hebert Vianna, Bi Ribeiro y João Barone y el resto de sus instrumentistas redondearon una faena más que estimulante.
Definitoriamente los Paralamas, con este unplugged, han arribado a la mayoría de edad en términos de exposición, de manejo y de formulación escénica y de producción que en todos sus niveles operativos muestra swing y refinamiento. Más no puede solicitárseles, y el público que prácticamente llenó la sala les respondió con un calor plagado de afectividad. Se bailó y se ovacionó.
Más allá del percance que tuvieron –el tecladista no pudo hacer lo suyo porque no hubo manera de hacerle llegar electricidad al instrumento; inconvenientes técnicos insalvables que también padeció el número soporte nacional No Te Va A Gustar– del que Hebert Vianna se discupló con la alta profesionalidad del caso, el combo manifestó un carisma escénico excepcional.
Todo un espectáculo deliciosamente elaborado desde los objetos mínimos colocados en escena –lámparas, sofás– con amplio sentido de la espacialidad, hasta los atuendos con atmósfera oriental.
Nunca podrá decirse de Paralamas que se trata de un grupo mayor seguramente porque su obra fundada tiene sus reconocibles altibajos compositivos. Pero desde luego que con su proyecto cancionístico han logrado también sus brillos, una personalidad y un temperamento, un sentido de identidad musical que al primer toque –su ‘touch’, el modo de decir de Vianna– se los reconoce.
En esta presentación acústica, respaldados por una línea de vientos y percusión, se permiten relajarse y hacer guiños a las músicas con las que se formaron (la cultura rock anglosajona), revivir al amigo de los sueños adolescentes en Brasilia y de las posteriores concreciones de Renato Russo, acudir a su galería de clásicos, recordar generosamente que su gran salto profesional se dio precisamente en Uruguay y en el contexto «de aquel legendario festival Montevideo Rock» y hacer saltar de las butacas a todo el mundo con la versión caliente de «Dos Margaritas» y rematar con un glorioso tema de los Talking Heads.
De lo mejor del año.
Compartí tu opinión con toda la comunidad