Multiculturalismo en Uruguay

Las identidades nacionales suelen ser una permanente fuente de controversias, porque están sometidas a las mutables condicionantes que imponen los movimientos migratorios.

El debate, que obviamente no es ciertamente nada novedoso, se dirime habitualmente en el terreno académico.

Aparentemente, se trata de una materia casi exclusivamente reservada al análisis de sociólogos y antropólogos, que siempre discurre en los territorios del discurso meramente teórico.

Sin embargo, una simple lectura de la realidad nos permite inferir que el tema merece un abordaje bastante más minucioso y profundo, emanado de la investigación y la experiencia de campo.

En efecto, el permanente trasiego poblacional que cobró particular relevancia durante el siglo pasado por las sangrientas guerras europeas, impuso un nuevo paisaje humano.

Si bien el epílogo de esos conflictos coadyuvó a aplacar en buena medida esos intensos flujos migratorios, otros problemas no menos traumáticos siguieron alimentando las diásporas a nivel planetario.

Durante la primera mitad del siglo XX, América pareció ser el destino ineludible de los refugiados que llegaban desde allende el Océano Atlántico. Sin embargo, contemporáneamente, esa tendencia de ha revertido dramáticamente.

Las crisis económicas y sociales originadas por las políticas neoliberales y la falta de expectativas de desarrollo material e intelectual, han devenido, inexorablemente, en un auténtico éxodo desde nuestro continente hacia Europa y otros destinos del mundo desarrollado.

Ese núcleo duro de inmigrantes protagonistas del denominado exilio económico que residen en patrias de adopción, han generado rechazos y recurrentes brotes de xenofobia.

Nuestro Uruguay, que tiene una rica tradición de hospitalidad y tolerancia al extranjero, sigue siendo una suerte de crisol multicultural.

En «Multiculturalismo en Uruguay», Felipe Arocena y Sebastián Asuir condensan el resultado de una minuciosa investigación, que apunta a revelar las diversas facetas de la identidad nacional.

Este libro, que es una suerte de retrato de la realidad, revela un país radicalmente diferente al que describen la historiografía o el discurso oficial destinado al consumo de turistas e inversores foráneos.

La extensa pesquisa desarrollada en esta obra colectiva, permite inferir que nuestro Uruguay conserva, en buena medida, parte de su matriz indígena y afro-descendiente.

Este calidoscopio hurga también en el capital aporte de diversas comunidades mayoritarias como la española y la italiana, además de la presencia de suizos, rusos, judíos, libaneses, vascos, armenios, árabes y oriundos de otros pueblos latinoamericanos, entre otras nacionalidades que reinventan su doble identidad.

El trabajo incluye veintidós entrevistas realizadas a descendientes de charrúas, afro-uruguayos e inmigrantes, además de sendos ensayos escritos por los coordinadores, en torno al vertebral tema del multiculturalismo.

Esta investigación permite arrojar luz sobre los verdaderos rasgos identitarios de Uruguay, que sigue siendo una nación cosmopolita con un fuerte sentido de pertenencia.

(Edición de Trilce)

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