Fantástico viaje al pasado de Drexler padre
Es patriarca de una familia talentosa, padre de los destacados Jorge, Daniel y Diego, un médico prestigioso, y amante de la pluma (es un decir, en tiempos de procesador de texto) que ya había editado varias publicaciones, ganado concursos literarios, pero ahora se largó a publicar «la novela». Está presente de una u otra manera en la obra de sus hijos: a su pasado alemán (aunque le haya escapado emigrando a Uruguay) de dolor y desarraigo, guetos y exterminios, alude Jorge en su exquisita canción «El pianista del gueto de Varsovia», dedicada al polaco Wzadyszaw Szpilman, músico que inspiró también la película ganadora del Oscar «El pianista» de Roman Polanski.
Günther Drexler nació en Berlín en 1935, emigró a América en 1939 y se instaló en Uruguay en 1945. Probablemente poco imaginaba cuando viajaba en aquel barco hacia nuestras tierras la imagen sepiada y melancólica se repite en el imaginario oriental y continental que daría a luz junto a una mujer llamada Lucero, a uno de los clanes más creativos del arte uruguayo.
«La caída de la ominosa casa de la calle Ramón Anador» (Cantalao ediciones, 2007, distribuida por Gussi), es un viaje de 356 páginas al pasado indígena, colonial y poscolonial del Uruguay. «El exterminio de los charrúas tal vez pudiera ser llamado, con amplitud, una ‘shoa’, una catástrofe, una hecatombe», consideró el escritor Rafael Courtoisie, quien prologa la novela, presentada ayer por la historiadora Ana Ribeiro en Antígona Libros. «Con respeto y meticulosidad de investigador histórico Drexler explora en las causas de esa tragedia. A la seriedad de su oficio de narrador le agrega inteligencia y sutil sentido del humor. La imaginación va de la mano con la precisión y la destreza».
La novela comienza con el exterminio charrúa, llega hasta nuestros días en una reconocible Montevideo, y se proyecta como lectura amena y profunda de la idiosincrasia nacional Dice Courtoisie: «Drexler ensaya una estructura conocida pero renovada en su modo. Dos líneas, dos andariveles temporales: el pasado correspondiente a la línea cronológica del exterminio histórico de los charrúas, en cursiva, y el presente epigonal o dinámico en una vertiginosa pintura de personajes que tiene mucho de realismo balzaciano, de ironía, de mirada piadosa y pícara sobre el presente burocrático que se levanta sobre los huesos de los desaparecidos, de todos los lugares, de todos los tiempos, de todas las memorias»
El autor se hizo doctor en medicina, especialista en otorrinolaringología y cirugía de oído, y a su actividad sumó publicaciones científicas. De alguna manera transmitió a su prole el gusto por la ciencia: tres de sus hijos «le salieron» médicos. Pero nunca dejó de flirtear con las letras en su más pura expresión. Recibió premios por varios de sus cuentos: «Qué sucedió en el Estadio Centenario?» (1996, primer premio concurso Agrupación Universitaria), «La envidia» (1997, segundo premio revista Noticias), «Ala Delta» (1998, primer premio Asociación Uruguaya de Escritores, AUDE), «La traición» (1998, tercer premio concurso de Cuentos Criollos-El País, Agadu).
En 1999 publicó su primer libro: «El monstruo de la Laguna Negra».
Su cuento «Amor en la sala de anatomía» acaba de ser seleccionado entre los doce mejores participantes del concurso organizado por el Hospital Británico. Y este es el momento de completar con énfasis la tríada… si es que el autor ya plantó el árbol. Que para equiparar lo que ha logrado cumpliendo el mandato tradicional del hijo y el libro, debe ser hasta altura un frondoso y perfumado bosque. *
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